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¿Cómo elegir un proyector para la oficina?

¿Cómo elegir un proyector para la oficina?
¿Cómo elegir un proyector para la oficina?

La pregunta por cómo elegir un proyector para la oficina es cada vez más recurrente ya que existe una tendencia actual en el mundo empresarial que consiste en dejar de adquirir televisores, y, en cambio, obtener una imagen ampliada mediante un proyector.

Son cada vez más las oficinas que, a la hora de hacer presentaciones, eligen ampliar la imagen de en un proyector en vez de en un televisor de gran tamaño. Resulta un método cómodo y eficiente que permite tener una buena visualización a la hora de mostrar resultados en reuniones. Pero, ¿cómo elegir un proyector para la oficina?.

Existen tantos modelos y especificaciones de proyectores como tipos de ambientes. Por eso, es importante tomarse el tiempo de realizar una investigación exhaustiva que permita tomar una decisión informada y que optimice la calidad de visualización de la imagen en el sitio particular en el que se desee ubicar el aparato.

Algunas características técnicas a tener en cuenta

Existen dos tipos de tecnologías con las que cuentan los proyectores: la DLP y la LCD. La que se recomienda es la primera ya que por sus colores, su contraste y la degradación del color se posibilita una mejor calidad en la visualización de las presentaciones y gráficos.

También es importante tener en cuenta el tipo de contraste con el que se proyectará, debido a que ésta es una característica importante a la hora de reavivar los colores dando mayor interés a la presentación en cuestión.

Existen dos tipos de contrastes: el nativo y el dinámico. El primero es aquel que idealmente debe tener el proyector debido a que es el contraste que “naturalmente” brinda. En cambio, el dinámico es un contraste logrado de manera artificial mediante algunos procedimientos para editar este aspecto.

Otra cuestión a tener en cuenta la resolución de la imagen, que puede ser alta o baja. En una oficina, debido a que en general no se proyectarán videos, sino simplemente imágenes y gráficos, una resolución baja suele resultar suficiente.

Por otro lado, también hay que considerar los lúmenes necesarios, o sea, la cantidad de luz que emite el proyector. En una oficina, que en general no es un ambiente en el que pueda generarse demasiada oscuridad, se recomienda adquirir un dispositivo de alta luminosidad, es decir, un proyector de entre cuatro y cinco mil lúmenes que pueda competir con la luz ambiental.

Por último, entre las especificidades técnicas, hay que tener en cuenta el tiro del proyector, que es la distancia a la que se puede ubicar el proyector de la superficie en la que se proyecta. En este punto, es importante conocer el ambiente en el que se lo va a ubicar para saber qué distancia mantendrá con respecto al plano de proyección.

Otras cuestiones a considerar

En primer lugar, hay que tener en cuenta que no existe un proyector ideal per se en términos generales, sino que existe un proyector que resulta óptimo para un ambiente determinado.

También hay que evaluar si se cuenta con el presupuesto suficiente para adquirir una pantalla para proyectar la imagen. Una pantalla optimiza y mejora la calidad de la imagen proyectada, brindando una visualización de mejor calidad, en términos de definición y claridad de imagen.

En un ámbito profesional siempre es mejor contar con una pantalla, ya que no tiene sentido realizar la inversión de un proyector si la imagen tendrá peor calidad que la de un televisor. De todos modos, si es realmente imposible adquirir la pantalla, se recomienda proyectar en una pared blanca o gris y que sea opaca.

Otras recomendaciones con respecto a la sala en la que se ubique el dispositivo es controlar la luz ambiental. La oscuridad es el gran aliado de la calidad de la imágen, por eso, hay que asegurarse que el ambiente pueda oscurecerse en la mayor medida posible.

Tener una sala preparada en estos aspectos, puede mejorar la calidad de la imagen de un proyector de menor calidad, equiparandola a uno mejor pero ubicado en una habitación acondicionada de una manera no tan adecuada.

Otra de las primeras cosas a pensar antes de adquirir un proyector para la oficina es en dónde se va a ubicar el aparato. Es importante considerar ciertas cuestiones previo a la adquisición del proyector para evitar posteriores problemas inesperados.

En primer lugar, hay que buscar un sitio en el que se logre evitar los focos de luz que suponen las ventanas, las lámparas y los reflejos y que puedan incidir directamente en aquel lugar en el que se vaya a proyectar.

Además, idealmente, debe encontrarse un sitio en el que se pueda dejar fijo el equipo y que se encuentre alejado de las zonas de paso. Esto evitará tener que realizar las tareas de montaje y configuración cada vez que se desee utilizarlo.

Lo más recomendable es que, de ser posible, se adquiera un soporte de techo para asegurarse de que el dispositivo no estorbe, no pueda golpearse, y además, que quede fijo allí.

En cuanto a la ubicación del videoproyector, se recomienda que se lo sitúe en posición perpendicular al centro de la pantalla para asegurar una proyección adecuada. De todos modos, los modelos suelen contar con mecanismos para corregir la imagen en este aspecto, aunque a costa del brillo y la nitidez de proyección.

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