Los anillos de silicona para la erección se encuentran en un punto intermedio entre el juguete sexual y un dispositivo de apoyo médico.
El doctor César Noval explica cómo utilizarlos de manera adecuada, durante cuánto tiempo y qué señales pueden indicar un riesgo.
Los anillos de silicona para la erección se encuentran en un punto intermedio entre el juguete sexual y un dispositivo de apoyo médico.
Según explicaCésar Noval, cirujano plástico y director médico de Clínica NEF, estos dispositivos pueden tener utilidad en situaciones específicas, aunque es fundamental conocer cómo funcionan, durante cuánto tiempo deben utilizarse y cuáles son los riesgos asociados a un uso inadecuado.
El anillo se coloca en la base del pene una vez conseguida la erección. Su función es permitir la entrada de sangre a través de las arterias y, al mismo tiempo, limitar su salida mediante la compresión de las venas.
El especialista señala que puede utilizarse como un recurso casual o recreativo, no de manera diaria. También puede resultar de ayuda para personas que experimentan inseguridad o para pacientes que utilizan dosis bajas de medicamentos para la erección, como el sildenafilo, y necesitan mantener la firmeza durante un período determinado.
Como prueba inicial, se sugiere comprobar la presión durante la masturbación, rodeando la base del pene con los propios dedos. De esta manera, se puede evaluar la sensibilidad antes de utilizarlo.
Noval sugiere utilizar exclusivamente anillos de silicona elástica y comenzar con tallas holgadas que no ejerzan una presión excesiva.
En cambio, desaconseja firmemente el uso de anillos metálicos rígidos. Si se produce un atrapamiento por inflamación, puede ser necesaria una intervención de urgencia y existe riesgo de lesiones permanentes en los tejidos.
En caso de que sea necesario cortar un anillo de silicona que quedó atascado, según el doctor, deben utilizarse tijeras de punta roma o redondeada para evitar punciones o cortes en la piel, debido a la alta vascularización de la zona.
El especialista también recomienda evitar las bombas de vacío utilizadas para forzar la erección, debido a que alteran y dañan la estructura vascular y los canales intercelulares.
El tiempo máximo de uso continuo indicado es de 20 minutos. Por este motivo, Noval recomienda programar un temporizador o una alarma para controlar el tiempo.
El dispositivo debe colocarse únicamente en la base del pene y no debe ubicarse en el glande ni en la corona del glande.
Además, es necesario utilizar lubricante para facilitar que el anillo se deslice suavemente hasta la base.
En su explicación, el médico también advierte que combinar el uso del anillo con drogas puede generar un aumento descontrolado de la presión y, en consecuencia, provocar la rotura de los cuerpos cavernosos.
Una de las complicaciones señaladas por el especialista es la pérdida de sensibilidad táctil. La compresión ejercida sobre el dorso del pene puede aprisionar nervios y arterias, provocar adormecimiento e impedir que la persona perciba el daño que se está produciendo en los tejidos.
La retención prolongada de sangre venosa también puede impedir una adecuada oxigenación y desencadenar priapismo, con el consiguiente riesgo de necrosis del tejido, especialmente en el glande. Esta situación constituye una urgencia médica absoluta.
Además, la presión excesiva o las lesiones repetidas en las fascias pueden producir fibrosis en el pene y derivar en la enfermedad de Peyronie, caracterizada por una curvatura del pene y una posible pérdida irreversible de la función eréctil.
Ante la aparición de hormigueo, picazón o cambios en la coloración de la piel, el dispositivo debe retirarse inmediatamente. Si el pene adquiere una tonalidad azulada o violácea, se debe acudir a un servicio de urgencias médicas, incluso si el anillo ya fue retirado.