Si los síntomas persisten o se agravan, se debe consultar a un profesional de la salud para recibir tratamiento adecuado.
Los expertos señalaron que este tipo de episodios se intensifica durante el verano, cuando las altas temperaturas y la humedad favorecen la presencia de la especie. Además, las polillas son atraídas por la luz artificial, por lo que recomiendan reducir la iluminación exterior durante la noche y evitar dejar ropa al aire libre.
Se hizo especial hincapié en los niños, que suelen tener mayor contacto con superficies donde pueden permanecer los pelos urticantes. En casos graves, como inflamación intensa o dificultad para respirar, se debe acudir de inmediato a un centro de salud.
Aunque se trata de un fenómeno estacional frecuente en zonas con vegetación, los especialistas subrayan que la prevención y la información son clave para reducir riesgos y mantener la tranquilidad de la comunidad.