Según explicó el investigador jefe Kirill Petrushin a la agencia de noticias NGS, “comenzó a golpearla y patearla fuera de la casa. La agarró por el pelo, la golpeó, la empujó a la calle, donde también siguió golpeando su cuerpo y cabeza. Cuando acabó con su vida, la arrojó a un barranco cercano”.
El femicidio fue brutal, y Stepan confesó su culpabilidad durante la investigación, aunque no mostró arrepentimiento. "Tenía celos de ella con uno de los invitados", dijo Petrushin. "A su marido le pareció que se había comportado de forma incorrecta, lo que provocó un escándalo. Todos los demás le tenían miedo, así que intentaron intervenir, pero no pudieron frenar el crimen".
La pareja se conoció mientras Stepan cumplía una condena en prisión por delitos anteriores. Oksana conocía su historial delictivo, pero confiaba en que él podía cambiar. Desafortunadamente, ese cambio nunca llegó, y la joven rusa quedó inconsciente tras los golpes que recibió en la cabeza. Según la autopsia, las patadas en el tórax fueron mortales.
Después de un juicio breve que contó con decenas de testigos y la confesión de Stepan, éste fue condenado a 18 años de prisión por su segundo femicidio. Una historia de amor que terminó en tragedia, recordándonos que las segundas oportunidades no siempre son lo que parecen.