Ese cambio incluyó una relación más atenta con la actividad física, la comida y el bienestar emocional. Para el actor, cuidar el corazón pasó a ser una prioridad sostenida, compatible con su vida profesional, pero ya no subordinada por completo a las exigencias de la carrera.
Madrugar y entrenar antes de empezar el día
Uno de los aspectos que más llama la atención de su rutina es el horario. Banderas suele levantarse alrededor de las 6 de la mañana y, en algunas jornadas, incluso antes. También contó que duerme pocas horas: con cuatro o cinco horas y media siente que le alcanza, un hábito que mantiene desde hace tiempo.
Antes de desayunar, dedica cerca de dos horas al entrenamiento. Su plan combina ejercicios de fuerza con pesas, carreras y yoga, una mezcla orientada a mantener el cuerpo activo, fortalecer la musculatura y cuidar la condición cardiovascular. Dentro de esa rutina, además, corre unos 10 kilómetros cada dos o tres días.
La constancia aparece como una de las claves. Más que un entrenamiento pensado para una película o un proyecto específico, se trata de una práctica incorporada a su vida diaria. En su caso, el ejercicio funciona como una herramienta de salud, pero también como una manera de sostener energía y equilibrio en una etapa de mucha actividad.
Alimentación consciente, meditación y gratitud
La alimentación también cambió después del problema cardíaco. Banderas explicó que su desayuno es muy simple y que suele tomar una taza de té. Más allá de ese detalle, el foco está puesto en una dieta más consciente y en una forma de comer alineada con el cuidado del cuerpo.
El actor resumió ese giro con una idea clara: sintió que el corazón le pidió bajar el ritmo y decidió hacerle caso. Esa frase refleja una transformación que no se limita a lo físico. Junto con el entrenamiento y los cambios en la alimentación, incorporó prácticas vinculadas a la meditación y al agradecimiento.
Banderas contó que reza o medita, no tanto para pedir, sino para dar gracias. En esa lista incluye la salud, el amor de su familia, las oportunidades y la creatividad. Ese componente emocional completa una rutina que, vista en conjunto, muestra cómo el bienestar puede ser entendido como algo más amplio que el ejercicio o la dieta.
A los 65 años, Antonio Banderas sostiene una fórmula personal basada en madrugar, moverse, comer con más atención y reservar un momento para la introspección. Una rutina exigente, sí, pero también marcada por una experiencia que lo llevó a reorganizar su vida alrededor de lo esencial: la salud, los vínculos y la posibilidad de seguir creando.