A lo largo del tiempo, logró encontrar a un hermano que, lamentablemente, nunca llegó a conocer en persona. Aunque se hicieron pruebas de ADN en octubre de 2020, fue gracias a la iniciativa de su hermano, quien ya había realizado la prueba anteriormente, que pudieron reunirse. Posteriormente, descubrió que también tenía una hermana, quien le proporcionó la dirección del hogar de su madre en el este de Londres.
La pandemia de coronavirus retrasó el ansiado encuentro entre Steven y su madre biológica. Luego de esperar pacientemente el fin del confinamiento, Steven se preparó para conocerla, vistiendo su mejor traje con la esperanza de causar una buena impresión. Sin embargo, al llegar al domicilio, se encontró con una escena desoladora. Cartas sin abrir se acumulaban en la puerta, y al preguntar a los vecinos, descubrió que no habían visto a su madre en varias semanas.
Con su hija Amy a su lado, Steven se adentró en la parte trasera de la casa y se percató de que la puerta estaba abierta. En ese instante, la cruda realidad se reveló ante sus ojos: su madre yacía desplomada en el baño. Había fallecido hacía un tiempo debido a un ataque al corazón. La tristeza embargó a Steven mientras compartía esta dolorosa experiencia.
Aunque nunca llegó a conocer a su madre en vida, Steven se encargó de organizar su funeral y esparcir sus cenizas cerca de su casa, de modo que pueda visitarla y honrar su memoria. Esta historia desgarradora nos recuerda la fragilidad de la vida y el impacto que pueden tener nuestras acciones en los demás, incluso después de tanto tiempo y distancia.