Los cajeros automáticos forman parte de las operaciones bancarias cotidianas, pero también pueden convertirse en un punto de riesgo cuando son manipulados para intentar obtener datos de las tarjetas o claves de los usuarios.
El especialista en Ciberseguridad Julio López compartió una serie de recomendaciones para operar con mayor seguridad y detectar señales de alerta al utilizar un cajero automático.
Los cajeros automáticos forman parte de las operaciones bancarias cotidianas, pero también pueden convertirse en un punto de riesgo cuando son manipulados para intentar obtener datos de las tarjetas o claves de los usuarios.
El especialista en Ciberseguridad Julio López compartió una serie de recomendaciones para operar de manera más segura, desde la revisión de la puerta de acceso hasta la forma de ingresar el PIN y qué hacer ante la presencia de terceros.
Uno de los primeros puntos a los que, según López, hay que prestar atención es la puerta de entrada al recinto. El lector utilizado para abrirla no debería estar suelto ni presentar una conexión extraña con otro dispositivo que no forme parte del equipo oficial.
Según explica, podría tratarse de un skimmer, utilizado para copiar información de la banda magnética de una tarjeta.
Aunque en muchos países las tarjetas de crédito ya no utilizan esa banda para confirmar los pagos, López advierte que la información frontal de la tarjeta continúa grabada en ella y puede ser aprovechada por estafadores.
Por eso, plantea no utilizar la tarjeta principal de débito o crédito para abrir la puerta. En su lugar, se puede recurrir a otra que tenga banda magnética (por ejemplo, la SUBE que se usa para el transporte).
Una vez dentro, también recomienda observar qué ocurre alrededor. Los espejos del recinto pueden ayudar a detectar si alguien intenta mirar el PIN o si existe alguna situación sospechosa.
También aconseja operar con calma y tomarse el tiempo necesario. Según señala, en el cajero automático la única persona que apura es el propio usuario.
Antes de introducir la tarjeta, López recomienda revisar que no haya partes sobresalientes o sueltas, cámaras en la parte superior ni dispositivos apuntando al teclado.
La revisión debe extremarse en cajeros desconocidos, por ejemplo, durante un viaje o las vacaciones. Si un cajero habitual presenta alguna modificación en su aspecto o tacto, recomienda no realizar la operación, regresar en otro momento y avisar al personal del banco.
López aconseja mover el teclado con la mano para comprobar que esté firme y no se trate de una carcasa o un teclado superpuesto.
Al ingresar el PIN, además, recomienda cubrir el teclado con una mano para evitar que otras personas puedan observar la clave.
Si el usuario se demora, se pone nervioso o tiene dificultades y un desconocido se acerca para ayudar, López aconseja responder de manera firme: “no, gracias”.
Su recomendación es que la operación sea exclusivamente entre el usuario y la máquina. Si se necesita asistencia, se debe ingresar a la sucursal, solicitar ayuda a un empleado del banco y pedirle que lo acompañe hasta el cajero.
López también recomienda prestar atención a otras personas que utilizan la terminal. Si alguien está hablando por teléfono mientras opera, siguiendo instrucciones o dictando códigos, podría estar siendo víctima de una estafa.
Según explica, los delincuentes pueden guiar telefónicamente a sus víctimas hasta el cajero para realizar operaciones que no pudieron concretar mediante el homebanking.
Ante esta situación, el especialista recomienda acercarse, tocarle el hombro a la persona y advertirle que podría estar atravesando un fraude. También plantea recordarle que no está permitido hablar por teléfono en el banco.