La publicación estaba diseñada con un formato que imitaba al de un medio de comunicación tradicional. Incluso la calidad de la imagen buscaban confundir al lector para hacerlo creer que se trataba de una noticia legítima. Pero no lo era. Se trataba de una estafa virtual que utilizaba rostros conocidos para captar clics, obtener datos personales o incluso redirigir a enlaces maliciosos.
Cande Tinelli y Marcelo cenando
La mecánica de las estafas que usan deepfakes
El caso de Candelaria Tinelli se suma a una tendencia creciente en redes sociales: la utilización de deepfakes o montajes digitales realistas para crear contenido falso con apariencia creíble. Lo preocupante es que este tipo de publicaciones no solo buscan desinformar, sino que suelen estar vinculadas a campañas de phishing o robo de información.
Al usar la imagen de una persona famosa, como en este caso Cande y su padre Marcelo Tinelli, los estafadores buscan que el usuario confíe en la fuente y termine haciendo clic. Esa simple acción puede derivar en consecuencias graves: desde el robo de contraseñas hasta la instalación de software espía en el dispositivo del usuario.