“Antes de comenzar la penetración o la masturbación es importante la fase del deseo y la excitación. Todo aquello que seas capaz de imaginar va a hacer que el pene esté receptivo a los estímulos. Si se lo prepara desde el cerebro va a funcionar mucho mejor”.
2. Controlar la respiración
“Si se respira profundo desde el diafragma y se hace una pausa, esto permite que llegue más sangre (al pene)”.
3. Musculatura del suelo pélvico
“Es fundamental trabajar los músculos que rodean al pene y alargan”, afirma el especialista. “Es importante aprender a relajarlos y contraerlos cortando el chorro de orina. Si no se relaja el suelo pélvico, no llega suficiente sangre al pene”.
4. Regular la velocidad y la intensidad durante el sexo
“Durante el coito, si notas que el pene pierde firmeza, disminuye la velocidad y la intensidad de los movimientos. Esto permite que se llene de sangre correctamente; si se penetra y se retira muy rápido, la erección puede debilitarse”.
5. Mantener la erección antes del orgasmo
“Si se quiere mantener el pene erecto, antes de llegar al orgasmo, uno se debe preparar: hay que relajar el suelo pélvico, mantener la respiración lenta y continuar la penetración de forma mucho más pausada, dando tiempo a que la estimulación vuelva y la sangre fluya al pene”.
Alimentación y hábitos para lograr erecciones más potentes
Además de los ejercicios y técnicas, los hábitos diarios también influyen en la calidad de las erecciones. Una dieta rica en frutas y verduras puede mejorar la circulación y la salud sexual; por ejemplo, arándanos, sandía, cítricos, tomates, espinaca y brócoli aportan antioxidantes que favorecen la función eréctil.
Mantener una rutina de actividad física regular ayuda a fortalecer el sistema cardiovascular y a mejorar la oxigenación de los tejidos. Por el contrario, fumar o consumir en exceso alimentos ultraprocesados y muy grasos puede afectar negativamente la firmeza y la duración de las erecciones.