2 tazas de harina de trigo (puede sustituirse por harina sin gluten si se desea)
3/4 taza de azúcar blanca
2 cucharaditas de polvo de hornear
1 taza de leche (puede ser entera o vegetal)
2 huevos grandes
1 cucharadita de esencia de vainilla
Opcional: queso rallado para decorar
Paso a paso para cocinar puto
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Mezclar los ingredientes secos
En un bol grande, tamizar la harina junto con el polvo de hornear y el azúcar. Esto asegurará que el puto quede bien aireado y sin grumos.
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Incorporar los líquidos
En otro recipiente, batir los huevos con la leche y la esencia de vainilla. Luego, agregar esta mezcla a los ingredientes secos y combinar suavemente hasta obtener una masa homogénea. No es necesario batir en exceso para no perder la esponjosidad.
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Preparar los moldes
Tradicionalmente, el puto se cocina en pequeños moldes de aluminio o en cápsulas para muffins resistentes al vapor. Engrasar levemente cada molde para facilitar el desmolde.
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Llenar los moldes
Verter la masa en cada molde, sin llegar hasta el borde para evitar derrames. Si se desea, colocar un poco de queso rallado encima para darle un toque salado y cremoso.
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Cocción al vapor
Llevar una olla con agua a hervir y colocar un colador o vaporera encima, cuidando que el agua no toque la masa. Cocinar los putos durante 15 a 20 minutos o hasta que al pinchar con un palillo este salga limpio.
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Dejar enfriar y servir
Retirar del vapor y dejar reposar un par de minutos antes de desmoldar. Servir tibio o a temperatura ambiente.
Consejos para cocinar el mejor puto
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Usar harina tamizada es clave para la textura suave.
La cocción al vapor debe ser constante y con suficiente agua para evitar que se queme o se seque la preparación.
Se puede experimentar con sabores agregando ralladura de limón, coco rallado o incluso trocitos de maíz dulce.
Si no contás con vaporera, una olla con colador y tapa funciona perfectamente.
¿Por qué elegir puto, el clásico filipino que conquista paladares?
Además de ser un postre tradicional y típico de Filipinas, el puto tiene la ventaja de ser una receta sencilla, con pocos ingredientes y sin necesidad de horno. Su textura suave y ligeramente dulce lo hacen ideal para acompañar comidas fuertes o para disfrutar en la merienda con café o té.
Si buscás una receta nueva y distinta para sumar a tu repertorio, el puto es una excelente opción para empezar a explorar sabores del sudeste asiático.
Preparar puto en casa no requiere ser un experto y es una manera práctica de innovar con recetas internacionales que se adaptan a la cocina cotidiana. ¿Te animás a probar este pastel al vapor y sorprender a tus invitados?