Para la superficie externa del auricular, un paño de microfibra húmedo es suficiente, y el alcohol isopropílico al 70 % ayuda a desinfectar si se aplica sobre el paño, nunca directamente. Esto protege los componentes internos y evita daños por humedad.
Si se usan a diario o durante actividades físicas, lo ideal es limpiar los auriculares una vez por semana; en uso ocasional, cada dos semanas suele ser suficiente. Revisarlos periódicamente permite detectar cerumen o suciedad antes de que afecten la audición o la comodidad.
Guardar los auriculares en un estuche limpio y seco protege de polvo, humedad y golpes. Evitá dejarlos sobre superficies expuestas o en bolsos sin protección, especialmente en ambientes húmedos.
Mantener los auriculares limpios previene infecciones y picazón, mejora la calidad de sonido y prolonga la vida útil del dispositivo, evitando que la suciedad deteriore los materiales o los componentes internos.