Cada persona que se sube a un auto y coloca una dirección en el GPS es porque desconoce la manera de llegar, a la par de confiar en que el dispositivo la llevará por el camino correcto. Algo contrario ocurrió en Tirol, Austria, donde una mujer confió en su artefacto, pero este hizo que ella quedara varada en medio de una pista llena de esquiadores.



