Pero lo más estremecedor ocurrió después y lejos de su hogar. En uno de los recitales, Barilari se encontraba en el camarín cuando su manager le avisó que había una mujer argentina que quería conocerlo junto a su hija y pedirle un autógrafo. El encuentro parecía ser uno más entre tantos que tiene un artista después de un show, hasta que la conversación tomó un giro inesperado.
La mujer comenzó a preguntarle por Argentina y Buenos Aires. Barilari le respondió y ella mencionó el barrio de Caballito, algo que inmediatamente llamó su atención.
“Mi Buenos Aires querido”, me dice ella, “Caballito, yo veo un caballito”, relató el cantante. Barilari le contó entonces que también había vivido durante mucho tiempo en esa zona. Pero cuando le preguntó en qué parte de Caballito había vivido, la respuesta lo dejó desconcertado.
“Me dice: ‘Yo viví ahí en Acoyte y Díaz Vélez’”, recordó. El músico entonces le explicó que él también vivía allí: “Yo vivo ahí, en Acoyte y Díaz Vélez”, le respondió.
A partir de ese momento, según relató Barilari, la conversación comenzó a ponerse cada vez más tensa. La mujer quiso saber exactamente a qué altura de la avenida se encontraba su vivienda.
El cantante le dio el número que recordaba y entonces llegó la frase que cambió por completo el tono del encuentro: “Yo viví ahí, en el 651”, le habría dicho la mujer.
Barilari quedó completamente serio. La coincidencia ya era demasiado grande para él y decidió seguir preguntando: “Dije: ‘Bueno, es mucha casualidad’. Le digo: ‘¿Qué piso?’”, contó.
La mujer comenzó a darle más detalles sobre aquella vivienda. Y fue entonces cuando el músico aseguró que sintió un frío que le recorrió el cuerpo. El desenlace fue todavía más impactante.
“Y cuando más o menos volvió en sí me dice: ‘Está viviendo en la casa donde se murió mi hijo’”, relató Barilari.
La revelación, según su propio relato, lo dejó completamente paralizado. Lo que hasta ese momento podía parecer una serie de coincidencias terminó adquiriendo para el cantante un significado mucho más perturbador: la mujer que había conocido después de un recital aseguraba haber vivido exactamente en el lugar donde él residía y, además, que allí había muerto su hijo.
El episodio se sumó así a los extraños acontecimientos que Barilari ya había contado sobre aquella vivienda, entre ellos ventanas que se abrían y cerraban solas y sonidos que parecían rasguños provenientes de las paredes.