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El hábito al estacionar que puede mandar el auto al taller, según un mecánico

Dejar las ruedas giradas al aparcar parece una maniobra menor, pero un especialista advierte que, si se repite o se mantiene durante mucho tiempo, puede acelerar desgastes en dirección, suspensión y neumáticos.

03 de septiembre de 2026 - 11:39
El hábito al estacionar que puede mandar el auto al taller, según un mecánico
El hábito al estacionar que puede mandar el auto al taller, según un mecánico. (Imagen ilustrativa)

Estacionar con las ruedas giradas es una escena habitual: pasa al dejar el auto en una pendiente, al acomodarlo en un espacio chico o simplemente después de una maniobra rápida. Para muchos conductores no representa ningún problema. Sin embargo, un mecánico español puso el tema en agenda al advertir que esa costumbre, sostenida en el tiempo, puede terminar generando daños y una visita al taller.

El especialista Juan José Vicente Pizarro, de Talleres Benezer en Sevilla, explicó en su cuenta de Instagram (@talleresbenezer), en declaraciones recogidas por Motorpasión México, que dejar el volante doblado cuando el vehículo queda estacionado puede alterar la forma en que se distribuyen las cargas sobre el tren delantero. Según su mirada, no se trata de un gesto dramático si ocurre de manera puntual, pero sí de un hábito que conviene evitar.

Qué pasa cuando el auto queda con las ruedas dobladas

Cuando el volante queda girado, las ruedas delanteras no apoyan del mismo modo que cuando están rectas. Esa posición modifica la inclinación natural del vehículo y puede someter a ciertos componentes a una tensión innecesaria mientras el auto permanece quieto. El impacto principal, de acuerdo con el mecánico, se concentra en el sistema de dirección, la suspensión delantera y los neumáticos.

La advertencia no apunta a una maniobra aislada de pocas horas, como dejar el auto así durante una salida al centro comercial. El problema aparece cuando el vehículo queda en esa postura durante varios días, semanas o incluso meses, o cuando el conductor repite la práctica todos los días al estacionar frente a su casa. En ese escenario, la presión se mantiene durante mucho tiempo sobre zonas que no están pensadas para soportar esa carga de manera constante.

El riesgo aumenta si el auto está estacionado en una pendiente. En ese caso, la inclinación del terreno puede acentuar el reparto desigual del peso y sumar exigencia sobre elementos como amortiguadores y rótulas. También puede favorecer un desgaste irregular de las cubiertas, algo que muchas veces se detecta recién cuando aparecen vibraciones, ruidos o una pérdida de confort al manejar.

Por qué algunos autos pueden sufrir más

Vicente Pizarro señaló que el efecto puede ser más marcado en vehículos de gama alta, como modelos de BMW o Mercedes-Benz. La explicación está en el diseño de sus sistemas de dirección, que pueden incorporar un ángulo de avance —también conocido como caster— más pronunciado. Ese ajuste ayuda a mejorar la maniobrabilidad y el agarre en curvas a mayor velocidad, pero tiene una contracara cuando el auto queda detenido con las ruedas giradas.

En esas condiciones, una porción muy pequeña del neumático puede quedar soportando buena parte del peso del eje delantero. Aunque la cubierta está preparada para trabajar bajo carga, no está pensada para hacerlo durante períodos prolongados con el apoyo concentrado en un punto tan reducido. Con el tiempo, esa exigencia puede traducirse en deformaciones, desgaste prematuro o señales de fatiga en distintos componentes.

La recomendación simple para evitar desgaste

El consejo del mecánico es directo: siempre que sea posible, conviene estacionar en una superficie plana y dejar la dirección recta. Mantener el volante centrado ayuda a que el peso del vehículo se reparta de forma más pareja y reduce la tensión sobre la suspensión y el sistema de dirección asistida.

Como ocurre con muchas prácticas de mantenimiento, la clave está en la repetición. Una vez no necesariamente provocará una avería, pero convertirlo en costumbre puede acelerar desgastes que después se pagan en el taller. Revisar cómo queda el volante antes de apagar el auto lleva apenas unos segundos y puede ser una forma sencilla de cuidar neumáticos, dirección y suspensión.

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