El manual también habla de gestos que parecen superstición, pero que los apostadores más fieles aseguran que funcionan: Comprar siempre el cartón en el mismo kiosco, jugar en la misma franja horaria, doblar el boleto de determinada manera y guardarlo en un lugar especial, lejos de miradas ajenas, evitar prestar el cartón a otra persona, porque “la suerte se comparte y se diluye”.
Según esta guía oculta, la mayoría de las personas apuesta usando fechas de cumpleaños o aniversarios. Esto genera una saturación en ciertos números (del 1 al 31, por ejemplo). El problema es que, si salen, hay miles de ganadores compartiendo el pozo.
Los que se manejan con el manual lo saben: la clave está en elegir números altos —del 32 al 45— porque menos gente los juega y, en caso de acertar, el premio se multiplica.
Otro consejo que aparece en esta supuesta guía es evitar las secuencias demasiado obvias: 1-2-3-4-5-6 o jugar en líneas rectas del cartón. El manual asegura que el azar odia lo previsible y que estas jugadas terminan siendo una pérdida de dinero.
Quizás la parte más enigmática del manual es la que habla de “la jugada espejo”: marcar una combinación y luego crear otra invirtiendo las cifras, como si fueran un reflejo. Muchos creen que este truco fue el que le dio el premio a más de un ganador en los últimos años.