Sin embargo, con el paso del tiempo, las nuevas generaciones fueron eligiendo nombres con significados más positivos o modernos, y los que evocaban sufrimiento o tragedia quedaron en el pasado. En ese cambio cultural, Angustias fue uno de los primeros en desaparecer.
Hoy, existen muy pocas mujeres vivas que lleven ese nombre en Argentina, y ninguna ha sido registrada oficialmente con él desde hace más de 70 años. Esta transformación en la forma de nombrar refleja un viraje profundo en los valores sociales, donde se priorizan nombres que aluden a la alegría, la libertad, la naturaleza o incluso a personajes de ficción.
Aunque olvidado en los registros civiles, el nombre Angustias persiste como una huella del pasado religioso y cultural del país. Un testimonio de cómo, a través de un nombre, se puede contar parte de la historia de una sociedad.