Además, las profecías de San Malaquías plantean que el Papa Francisco podría ser el último pontífice, conocido como Pedro el Romano, quien gobernaría en tiempos de gran tribulación y sería testigo de la destrucción de Roma, seguido por un juicio divino.
Desde su elección, Francisco ha enfocado su título en la figura del "Obispo de Roma", y de manera notable, eligió el nombre de San Francisco de Asís, cuyo segundo nombre era Pedro.
Las especulaciones y la incertidumbre reinan en el Vaticano mientras las interpretaciones de estas profecías ganan terreno. El estado de salud del Papa Francisco y las alusiones a estas predicciones han generado debates y reflexiones sobre el futuro del papado, dejando al mundo católico en un estado de inquietud y expectación ante lo porvenir.