Distintos estudios también observaron mejoras en parámetros como la fuerza máxima, la fuerza explosiva, la composición corporal y el rendimiento en corredores que combinaron trabajos de resistencia con sesiones de fuerza durante varias semanas. En cuanto a la prevención de lesiones, la evidencia sugiere un posible beneficio, aunque no permite afirmarlo de manera absoluta. De todos modos, fortalecer zonas clave puede ayudar a que el cuerpo tolere mejor las cargas del entrenamiento.
10 ejercicios de fuerza para sumar a la rutina
1. Plancha. Es un clásico para activar abdominales, zona lumbar y hombros. Se realiza con los antebrazos apoyados y el cuerpo alineado desde la cabeza hasta los talones. La idea es sostener entre 45 y 60 segundos, manteniendo abdomen, glúteos y piernas firmes. Para bajar la dificultad, se pueden apoyar las rodillas.
2. Escorpión. Trabaja movilidad y control en abdomen, caderas y espalda. Boca abajo, con los brazos extendidos a los costados, se flexiona una pierna y se la lleva hacia el lado contrario del cuerpo antes de volver al inicio. Puede hacerse de 3 a 5 veces por lado. Una versión más accesible consiste en dirigir el pie hacia la cadera opuesta.
3. Rotación de core. Sentado, con rodillas flexionadas y talones en el piso, se gira el torso de un lado al otro de forma controlada. Es útil para abdominales y oblicuos. Se pueden completar entre 10 y 12 repeticiones.
4. Extensión de espalda. Apunta a la zona lumbar, glúteos, espalda media y hombros. Puede hacerse sobre una pelota de estabilidad, elevando el torso durante uno o dos segundos antes de descender. La referencia es de 10 a 12 repeticiones.
5. Sentadilla con press sobre la cabeza. Combina piernas y tren superior. Con mancuernas a la altura de los hombros, se realiza una sentadilla y, al subir, se empujan las pesas hacia arriba. Trabaja glúteos, cuádriceps, isquiotibiales, espalda y hombros. Para empezar, puede hacerse sin peso o con una sola mancuerna frente al pecho.
6. Zancada frontal con carga arriba. Con una mancuerna sostenida por encima de la cabeza, se da un paso al frente y se flexionan ambas rodillas. Es exigente para piernas, glúteos, hombros y core. Una referencia posible es de 6 a 8 repeticiones por pierna.
7. Curl de piernas con pelota. Acostado boca arriba, con los pies sobre una pelota de estabilidad, se elevan las caderas y se acercan los talones al cuerpo flexionando las rodillas. Fortalece isquiotibiales, glúteos y abdomen. Se recomiendan 6 a 8 repeticiones.
8. Elevación de cadera en V sobre pelota. Desde una plancha alta, con las espinillas apoyadas en la pelota, se acerca el elemento hacia el pecho elevando las caderas. Exige mucho al core y a los hombros. Como variante más simple, se pueden acercar las rodillas sin levantar tanto la cadera.
9. Remo alternado. Inclinado desde las caderas y con una mancuerna en cada mano, se lleva un peso hacia la cadera y luego el otro. Fortalece espalda media, bíceps y zona central. Puede hacerse de 10 a 12 veces por lado. Si cuesta estabilizarse, se puede remar con ambos brazos a la vez.
10. Press de hombros con rotación. Con las mancuernas a la altura de los hombros, se eleva una mientras el torso rota hacia el lado contrario. Luego se alterna. Trabaja hombros, tríceps y core. Para reducir la dificultad, alcanza con hacer el press sin giro.
Cómo incorporarlos sin sobrecargar el entrenamiento
La fuerza debe complementar la carrera, no competir con ella. Por eso conviene empezar con pocas series, cuidar la técnica y evitar cargas demasiado altas al principio. Si un movimiento genera dolor o altera la forma de correr en los días siguientes, lo mejor es reducir la exigencia o consultar con un profesional. La constancia, más que la cantidad de ejercicios, es lo que permite que este trabajo se traduzca en una mejor base física para correr.