Agua hirviendo: sumergirla en agua hirviendo durante varios minutos. Este método también puede reducir la cantidad de bacterias, pero no garantiza su eliminación completa.
Solución con lavandina: preparar la dilución siguiendo las indicaciones del envase, ya que la concentración del producto puede variar. Después, enjuagar muy bien con agua limpia. Nunca mezclar lavandina con detergente ni con otros productos de limpieza.
Después de usarla, también es importante enjuagarla bien, escurrirla y dejarla secar completamente al aire. No conviene guardarla húmeda ni dejarla de manera permanente dentro de la pileta.
¿Cada cuánto se debe cambiar la esponja?
Las recomendaciones de seguridad alimentaria aconsejan reemplazar las esponjas con frecuencia, ya que los métodos de sanitización no garantizan que vuelvan a acumularse con el tiempo.
También conviene cambiarla si presenta mal olor, textura viscosa, cambios de color o comienza a desintegrarse.
Consejos para mejorar la higiene en la cocina
Una opción es utilizar dos esponjas diferentes: una exclusiva para lavar la vajilla y otra para limpiar mesadas y otras superficies, para reducir el riesgo de contaminación cruzada.
También se pueden utilizar cepillos de cocina, que suelen secarse más rápido que las esponjas y pueden facilitar la higiene.
Mantener la esponja limpia, seca y en buen estado, y reemplazarla con frecuencia, ayuda a reducir la acumulación y su transferencia a la vajilla y las superficies de la cocina.