Lola pidió disculpas públicamente, pero también mostró el costado más oscuro del escrache digital: los mensajes violentos y las amenazas personales que comenzó a recibir. En un extenso posteo, la periodista escribió: “Mis disculpas de corazón al pueblo chileno. No me gusta siquiera tener que aclarar que no tengo nada en contra de Chile ni de ningún país. Me hago cargo de la chicana futbolera que escribí hace 8 años. No me enorgullece ni la comparto. La agresión a mi padre es otro capítulo.”
Pero no se quedó ahí. Cansada del hostigamiento, agregó: “No les desee una tragedia, Cami. Ni lo haría. Ninguna persona lógica y en su sano juicio lo haría. Lamentablemente era una canción de cancha. No justifico. Pero se están yendo al carajo con el hostigamiento.”
Con esas palabras, Lola intentó cerrar el tema, aunque el debate siguió creciendo.
Del lado chileno, las reacciones fueron duras. Muchos exigieron sanciones laborales o una disculpa en televisión, mientras que otros llamaron a no alimentar el odio y las amenazas que está recibiendo.
Hace unos días, Lola fue noticia tras que su padre confesara en una entrevista que la llevó a comprar droga con él cuando ella apenas tenía 14 años. El padre se recuperó de sus adicciones y Lola supo disculparlo y apoyarlo en esta nueva etapa.