El Parque Nacional de Saihanba, como se lo conoce, tuvo una gestación que comenzó en 1932 y actualmente cuenta con una cobertura forestal que alcanza el 80%.
Este jardín, considerado como el proyecto que logró salvar a Pekín de una desertificación segura, permite conservar y purificar al menos 137 millones de metros cúbicos de agua de forma anual.
Durante casi 90 años funcionó para bloquear el avance del desierto hacia el Sur de Hunshandak. Por consecuente, se convirtió en la mayor barrera verde que conserva los recursos hídricos que se utilizan para abastecer a ciudades como ser Beijing y Tiajin.
Además, luego de incrementar de forma notable tanto los recursos naturales como las fuentes financieras de las regiones cercanas, el parque generó grandes beneficios económicos, sociológicos y ecológicos.