El piloto, por su parte, manifestó que "todo parecía estar pasando muy rápido", pero que cuando salió del primer túnel, "el avión empezó a moverse hacia la derecha debido a un viento lateral, por los vientos cruzados y todo se ralentizó en mi cabeza".
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La nave que piloteó para esta hazaña es un avión de carreras Zivko Edge 540, que mide 6.27 metros, pesa 531 kg y puede conseguir una velocidad máxima de 426 km.(Foto: Red Bull)
"Reaccioné y me concentré en que el avión volviera a la trayectoria correcta para entrar al otro túnel", agregó.
Cabe destacar que la distancia entre las puntas de las alas del avión y las paredes era de solo 4 metros, por lo que, para evitar chocar contra el techo, voló a una altitud de menos de 2 metros.
Este proyecto que finalmente se concretó nació hace 12 meses como una simple idea en un papel y que necesitó de la participación de hasta 40 personas para convertirlo en algo real. Una de ellas personas fue el mítico piloto húngaro Péter Besenyei.