Pero luego, en un acto de desesperación, la mujer confesó más tarde a la Policía que no había bombas y que solo quería que su novio, que trabaja en esa compañía, se quedara en casa con ella.
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De acuerdo con Harold Bickmore, el jefe de la Policía de Pittsfield, donde se ubica la planta de producción de Puritan Medical Products, la mujer fue identificada como Kayla Blake, de 33 años.
Estas falsas amenazas de bomba provocaron una evacuación de al menos 400 personas, por lo que la fábrica debió parar temporalmente su funcionamiento y las tareas.
La mujer fue acusada de un delito grave por la amenaza de bomba y fue trasladada a la prisión del condado de Somerset. Al mismo tiempo, las autoridades le ordenaron a Blake a permanecer lejos de la propiedad de Puritan Medical Products.