TESTIMONIO

La fuerte historia de Mila Piercecchi, la joven que cambió de género y huyó del país por miedo

El testimonio de Mila Piercecchi desnuda las sombras de una relación marcada por agresiones físicas, abuso sexual y amenazas de muerte.

La fuerte historia de Mila Piercecchi, la joven que cambió de género y huyó del país por miedo

Mila Piercecchi habló de su terrible experiencia de una relación tóxica y violenta con Francisco, su expareja. Tras meses de manipulación económica, aislamiento social y agresiones físicas y sexuales, Mila logró activar una denuncia en enero de 2025. Este caso representa una alarmante realidad que afecta a muchas mujeres trans en el país.

Mila conoció a Francisco a través de Instagram en 2023, iniciando una relación que rápidamente se tornó tóxica. La convivencia en Puerto Madero reveló un patrón de control, manipulación y violencia que escaló hasta episodios de abuso sexual y un intento de homicidio en enero de 2025.

“Soy de Rosario, ahí crecí y pasé toda mi infancia. A los 18 años me fui de Argentina, porque estuve casada con una persona que vivía en Europa, y viví gran parte de mi juventud en París, luego en Dubái y después de la pandemia me asenté finalmente en Estados Unidos”, explicó en una nota con Infobae desde Nueva York, lugar que eligió vivir tras lo sucedido.

“Tengo una empresa de importación; vendemos productos online, y el año pasado abrí mi empresa en Argentina”, detalló sobre su recorrido laboral, mientras en paralelo vivía un infierno en completo silencio.

En aquel entonces ya estaba en pareja con el joven de 23 años, Francisco Soane, quien hoy tiene ocho causas penales por violencia de género contra Mila. Hoy su caso está en la Justicia, bajo la representación legal del estudio de abogados de Matías Morla.

“Él actualmente está libre, y estamos buscando que lo detengan, presentando todo lo necesario, porque aunque tiene una perimetral de 800 metros ya la violó cuatro veces, me busca por las redes sociales continuamente y merodea por el barrio donde vivíamos”, indicó con miedo, el mismo que la llevó a irse del país.

“Lo conocí en octubre de 2023 a través de las redes sociales, siendo yo de otro género; todavía estaba en Nueva York y no viajaba a la Argentina hacía dos años”, señala.

Chatearon durante dos meses, y decidieron empezar el 2024 juntos. “Volví en enero a Buenos Aires, nos conocimos en persona, y al principio eran todos encuentros casuales, hasta que en febrero de 2024 lo invité a Londres para San Valentín”, recuerda.

Después de aquel viaje formalizaron su relación y empezaron el noviazgo. “Él nunca había salido del país, era de una familia muy humilde, se mostraba súper callado, y hasta ese momento era todo idílico, todo amor, una relación de ensueño en la que yo me enamoré realmente de esa persona”, señaló.

La convivencia en Puerto Madero reveló un patrón de control, manipulación y violencia que escaló hasta episodios de abuso sexual y un intento de homicidio en enero de 2025. "Si no fuera por la mucama y los vecinos, él me hubiera matado", relató Mila.

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"Me quitaba todo: mi teléfono, mi libertad, mi dignidad. No sabía cómo escapar", dijo con lágrimas en los ojos. El dinero fue uno de los ejes principales de la relación. Francisco dependía completamente de Mila, utilizando su dinero y recursos para manipularla. A esto se sumaron las amenazas constantes: "Si no me das lo que quiero, te dejo. Voy a buscar a alguien mejor que vos", le repetía.

Según relata Mila, el episodio más grave habría ocurrido tras un viaje de vacaciones de Francisco y su madre a Río de Janeiro, solventado por ella. Él regresó el 3 de enero a Buenos Aires, y a partir de ese momento su accionar cambió drásticamente, la relación se tornó tóxica. Esto habría desencadenado una serie de hechos violentos, el día 4 de enero, enfurecido, la habría golpeado brutalmente en su departamento y en el palier del edificio, también la habría intentado estrangular en el ascensor. Fue solo gracias a los vecinos y la intervención de la mucama que pudo salvarse.

"Yo nunca había convivido antes con una pareja, así que algunas cosas las dejaba pasar, como gritos constantes, que normalicé mucho. Él siempre me dijo que era muy violento por cosas de su infancia, pero que buscaba cambiar, ser una mejor persona, y yo le di una oportunidad. A las pocas semanas empezaron los episodios mucho más fuertes, malas palabras, portazos, cada vez más seguido. Pero me quedé tan sola en tema de amigos y familia, porque realmente lo di todo en esa relación, y para mí eso era totalmente norma", relató.

Sobre qué hizo cuando aparecieron los golpes, contó: "Me quedé en shock. No podía creer lo que estaba viviendo. Y me quise ir del departamento varias veces. Eran golpes muy fuertes, gritos en el edificio, y siempre que me estaba por ir él rompía en llanto, me pedía que por favor me quede, que iba a cambiar, y yo entraba en un sistema de vulnerabilidad donde pensaba: “él es todo para mí y yo soy todo para él”. Era todo muy tóxico, mordidas en los labios que me dejaban sangrando, trompadas, empujones".

"En ese momento yo sentía que tenía que dar todo, que él era mi único sostén emocional, que me iba a quedar muy sola como mujer sin él. Él siempre me decía: “qué bueno que tenés una pareja, que no estás sola, pensá en eso”. Todo el tiempo me decía que yo estaba mirando otros hombres y que por eso me pegaba. Cuando empecé la transmisión la mirada de otros hombres se vuelve muy evidente. Empiezan a mirar mucho más, y si alguno se me acercaba en la calle él se ponía como loco. Llegábamos a casa y arrancaba la violencia", manifestó.

Sobre la denuncia, dijo: "Después de mi vaginoplastía, en noviembre, la situación pasa a ser mucho más grave. Empecé a registrar cada golpe con fotos. Mis amigas me decían: “Mila, denuncialo”. Tenía golpes por todo el cuerpo. Me pegó incluso con la sonda puesta después de la operación, y descubrí infidelidades. En diciembre de 2024 iba a denunciarlo, quería llamar a la policía, quería buscar contención en un lugar, pero no lo podía sacar del departamento. Me agarraba de los pelos, me ahorcaba, me daba trompadas y todo eso se empezó a reflejar en mi cuerpo. Y lo más fuerte que viví es que me obligó a tener relaciones yo recién operada. Después de cada episodio de violencia él se excitaba, y cuando me hice la vaginoplastia, más todavía. Me cagaba a palos, perdón por la palabra, pero después de eso quería tener relaciones y yo no podía".

Y reveló que la violó dos veces: "Cuando me había operado hacía casi un mes. Y aún así yo no tomaba conciencia de todo lo que estaba pasando. Entré en una guerra psicológica conmigo misma muy fuerte. Tardé mucho en tomar conciencia de que era una violación".

"Y cuando esto pasó, empecé a sangrar mucho, porque estaba muy sensible en la zona vaginal. Llamé a mi cirujano y recién ahí entendí la gravedad de lo que me había hecho. En ese interín él me dijo que quería viajar a Río de Janeiro con su mamá a pasar ahí Año Nuevo, y yo accedí a pagarle el viaje. Cuando regresa el 4 de enero a Buenos Aires, empezó lo peor. Tuvo un episodio en el ascensor donde me desfiguró. Me quiso matar", detalló.

Sobre cómo está la situación hoy, dijo: "Tiene ocho causas penales, y ya se cambió la carátula a intento de homicidio. Estuvo detenido cuatro días, pero como no tiene antecedentes salió. Tiene una perimetral de 800 metros cuando estoy en Argentina, y consigna policial. A mí me da terror, porque me manda mensajes, donde me dice que me va a buscar. Y la verdad es que salir con la policía para todos lados, mandar mensajes cada seis horas para avisar que estás bien, con equipo psicológico todos los días, de alguna manera es no vivir, porque pasás a ser una prisionera de esa persona. Decidí volver a Nueva York porque tenía mucho miedo".

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