El segundo ejercicio son los tiradores de cable frontales, orientados principalmente a la espalda alta y útiles para trabajar la postura. Se hacen con una polea y una cuerda ubicada aproximadamente a la altura de los hombros. Con las rodillas apenas flexionadas y una postura estable, la cuerda se lleva hacia la cara mientras los codos se abren hacia los costados. Godso sugiere sostener la posición final uno o dos segundos y volver sin apuro, ya que bajar la velocidad ayuda a notar una mayor activación del abdomen.
Otro infaltable es el peso muerto, un movimiento central para la cadena posterior: glúteos, isquiotibiales y zona media. Godso usa distintas variantes, como peso muerto con kettlebell, peso muerto rumano y versiones en posición de zancada con una o dos pesas. También suma ejercicios unilaterales para desafiar la estabilidad. La clave está en llevar la cadera hacia atrás, flexionar levemente las rodillas, mantener la espalda neutra y conservar la carga cerca del cuerpo durante todo el recorrido.
Técnica, control y estabilidad
Las extensiones de tríceps con cable aparecen en su método como una opción frecuente para cerrar circuitos de alta intensidad. La idea es trabajar con un peso moderado y varias repeticiones, sin perder el control. Para ejecutarlas, se toma el accesorio de la polea con ambas manos, se mantienen los codos cerca del torso y se extienden los brazos antes de regresar lentamente. Godso remarca la importancia de no despegar los codos de la caja torácica, inclinar apenas el cuerpo hacia adelante y mantener los hombros lejos de las orejas.
El quinto ejercicio es el remo con un solo brazo en plancha alta, que combina tren superior, core y estabilidad. Puede hacerse con una mancuerna, apoyando una mano sobre un banco o bloque, o con polea cuando hay más experiencia. El objetivo es llevar el peso hacia las costillas sin rotar las caderas ni perder la alineación de la espalda.
En este movimiento, Godso advierte algo contraintuitivo: usar menos carga puede hacerlo más difícil, porque exige más control para sostener la postura. Por eso recomienda empezar liviano, priorizar la técnica y recién después aumentar la intensidad.
Las pautas que acompañan la rutina
Además de los ejercicios, la entrenadora insiste en la preparación y la recuperación. Entre sus recomendaciones figuran no entrenar en ayunas, dedicar entre cinco y diez minutos a ejercicios de activación y usar rodillo de espuma antes de las sesiones de fuerza.
Cuando tiene tiempo, suma entre 15 y 20 minutos de caminata o escaladora después de entrenar. También prefiere distribuir los pasos a lo largo del día y propone caminatas breves, de unos 10 minutos, después de las comidas. Para Godso, la fórmula no pasa por hacer más a cualquier costo, sino por sostener una práctica inteligente, constante y adaptada al cuerpo de cada persona.