La pequeña Indi Gregory, una bebé británica de tan solo 8 meses que sufría de una enfermedad mitocondrial incurable, falleció el pasado lunes luego de que se suspendiera el tratamiento que la mantenía con vida. Su caso se convirtió en el centro de una intensa batalla judicial entre sus padres y los médicos, generando un debate sobre el derecho a decidir el destino médico de un paciente en situaciones límite.











