“Yo tenía un montón de amigos acá. Quería volver un rato a mi mesa y sentí que él le tenía que decir a alguien 'voy al baño'. Era muy acaparador”, contó.
Pero la verdadera bomba estalló minutos después. Mientras se alejaba unos metros, un integrante del mismo grupo se le acercó para advertirle algo que la dejó helada.
“Che, escuchame una cosa. Te quiero decir que te cuides porque mientras estás chapando con este pibe, el amigo te está grabando”, le dijo.
La frase fue suficiente para derrumbar toda la ilusión que había construido en apenas unos días. “¡No! Traición del amor bebé”, dijeron sus compañeros al escuchar el episodio.
La influencer confesó que el impacto fue tan grande que escapó del lugar completamente angustiada. Incluso buscó refugio en un joven nicaragüense que había conocido horas antes y terminó descargándose con él en medio del boliche.
“Le pedí a un nicaragüense que me acompañe. Casi que lloro. El pobre estaba confundidísimo, no entendía qué estaba pasando”, relató entre carcajadas.
La historia, lejos de terminar ahí, sumó un nuevo capítulo cuando el supuesto interés amoroso dejó de escribirle esa misma noche. Al día siguiente, Nati decidió enfrentarlo.
“Le puse: 'Che, no me escribiste'. Y él me respondió: 'Entendí que algo te pasaba'. Entonces le conté lo que me habían dicho”, explicó.
La respuesta del joven fue, para ella, el golpe definitivo. En lugar de defenderla o negar rotundamente la acusación, simplemente respondió: “Le voy a preguntar a mi amigo si es verdad”.
Ese comentario terminó de destruir cualquier posibilidad de continuar conociéndose. “Deberías estar seguro y decir: 'No, mirá si te va a grabar'. Pero me dijo que le iba a preguntar. Me quedó rarísima esa respuesta”, aseguró.
Como si la historia necesitara una confirmación más, horas después, cuando ya estaba en el aeropuerto para regresar, ocurrió un inesperado encuentro. “Se me acerca un pibe y me dice: 'Che, de nada por lo de ayer'. Le pregunté de qué hablaba y me respondió: 'Yo soy el que te dijo que te estaban grabando'”, recordó.
Aunque nunca pudo comprobar qué ocurrió realmente aquella noche, la sensación de traición fue más fuerte que cualquier explicación. “A mí me dejó rara y nunca más pude recuperarme”, admitió.
Con el humor que la caracteriza, la historia terminó entre bromas sobre el "nicaragüense" que terminó consolándola y hasta besándola después del mal momento.