No tires los tuppers viejos que guardás en tu casa porque tenés un tesoro para aprovechar. (Foto: Archivo)
Los tuppers viejos que quedaron arrumbados en un armario ya no son un estorbo. Se convirtieron en untesoro para quienes buscan ahorrar, reciclar y darle un nuevo aire al jardín. Lo que parecía plástico descartable pasó a ser un recurso práctico, económico y sustentable.
En tiempos donde cada objeto suma, reutilizar no solo ayudó al bolsillo, sino también al medio ambiente. Con pocos materiales y herramientas básicas, esos recipientes que alguna vez guardaron comida ahora pueden convertirse en macetas decorativas o en semilleros funcionales. La clave estuvo en mirar distinto lo que ya tenemos en casa.
Cómo transformar los tuppers viejos en macetas decorativas
Los tuppers viejos resultaron ideales para crear macetas livianas y resistentes. Su material plástico soportó la humedad, fue fácil de perforar y permitió manipularlos sin dificultad. Además, su variedad de tamaños ayudó a adaptarlos a diferentes tipos de plantas.
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Este recurso funcionó especialmente bien con plantas pequeñas, hierbas aromáticas o flores que se quisieran tener al alcance en patios, balcones o jardines.
Para llevar adelante esta idea, se necesitó:
Pintura o cuerda decorativa (opcional).
Piedras pequeñas para drenaje.
Tierra para macetas.
Una planta pequeña.
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Paso a paso para crear la maceta
Primero, se eligió el recipiente adecuado. Fue importante que tuviera profundidad suficiente para que las raíces crecieran sin limitaciones. Un tupper demasiado bajo pudo afectar el desarrollo de la planta.
Luego, se realizaron agujeros en la base. Con un clavo caliente o una broca fina se perforó el fondo. Este paso resultó clave: permitió que el agua drenara correctamente y evitó el encharcamiento que daña las raíces.
Después llegó el momento creativo. Si se quiso un estilo más llamativo, se pintó el exterior. También pudo cubrirse con cuerda o tela decorativa. Si se prefirió un aspecto rústico, bastó con dejar el plástico original o aplicar una pátina envejecida.
Más tarde, se colocó una capa de piedras pequeñas en el fondo. Esta técnica mejoró el drenaje y evitó que la tierra obstruyera los orificios.
Por último, se agregó la tierra y se plantó la especie elegida. Solo quedó regar según las necesidades específicas de cada planta.
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Cómo preparar un semillero con tuppers viejos
La segunda idea fue igual de práctica. Los tuppers viejos también funcionaron como semilleros para iniciar cultivos antes de trasplantarlos al jardín. Gracias a su capacidad para conservar humedad y a su tamaño compacto, estos recipientes ofrecieron un entorno controlado para la germinación.
Para esta alternativa se utilizó:
Tierra especial para germinación.
Semillas de la planta deseada.
Un tupper con tapa o plástico transparente (opcional).
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Paso a paso para crear el semillero
Primero, se limpió el recipiente y se aseguró que estuviera seco. Este detalle evitó exceso de humedad que pudiera generar hongos.
Después, se realizaron agujeros de drenaje en la base, tal como se hizo con las macetas. Este paso fue esencial para mantener el equilibrio de agua.
Luego, se llenó con tierra liviana y aireada, ideal para germinación. Este tipo de sustrato permitió que las semillas desarrollaran raíces fuertes.
Más tarde, se sembraron las semillas. Se cubrieron suavemente con tierra, sin excederse en cantidad. También se evitó colocar demasiadas juntas, ya que necesitaron espacio para crecer.
Para favorecer la germinación, se cubrió el recipiente con su tapa o con plástico transparente. Este efecto invernadero ayudó a conservar la humedad y acelerar el proceso.
Finalmente, se ubicó el tupper en un lugar cálido con luz indirecta. No se expuso al sol directo para que no se recaliente el interior.
En pocos días comenzaron a aparecer los primeros brotes. Fue el momento ideal para retirar la cobertura y continuar con el cuidado hasta el trasplante.