La pareja convocó a un "magnetizador", una médium que usa energía magnética para detectar espíritus y, tras realizar un exhaustivo relevamiento de la propiedad, constató que estaba embrujada. La mujer aseguró que ahí habita el espíritu "atrapado" de una mujer del siglo XIX que quiere que se vayan de inmediato.
El apartamento fue construido en 2016 dentro de un terreno que anteriormente albergaba un hangar. El establecimiento no tenía informes de inquilinos anteriores, pero el arrendador social y la empresa que gestiona el parque social Semcoda niegan el hecho de que esté embrujado, así como toda actividad paranormal en el edificio.
Patricia se quejó de esta situación que hizo que tengan que vivir "como indigentes" y que esto se dio de esta manera porque no pueden darse el lujo de mudarse a otra casa. Como David padece una discapacidad, les resulta imposible conseguir una plaza fuera del programa de asistencia social francés.