La presencia de sangre en la orina (hematuria) es frecuente. Si aparece fiebre y escalofríos, puede indicar una infección como la pielonefritis. En casos severos, la obstrucción puede provocar insuficiencia renal aguda.
Piedras en el riñón: causas y factores de riesgo
La formación de piedras en el riñón depende de múltiples factores. El 85% de los cálculos corresponde a sales de calcio, seguido por ácido úrico, estruvita y cistina.
Afecta aproximadamente al 17% de la población, es tres veces más frecuente en hombres y suele aparecer entre los 40 y 50 años. Además, existe un 60% de probabilidad de recurrencia en los 10 años posteriores al primer episodio.
El riesgo aumenta en climas calurosos, zonas húmedas y en personas con alta actividad física o laboral. También pueden influir ciertas patologías como la enfermedad inflamatoria intestinal, cirugías bariátricas, el hiperparatiroidismo o el uso de fármacos como el topiramato.
Piedras en el riñón: cómo prevenir
Para prevenir las piedras en el riñón, se recomiendan hábitos simples pero constantes.
Mantener una hidratación adecuada, logrando una orina de color amarillo muy claro. En la alimentación, evitar bebidas con gas y reducir alimentos ricos en oxalatos como espinaca, chocolate o té negro. En casos de ácido úrico, limitar mariscos y vísceras.
El agua con limón puede ayudar, dado que el ácido cítrico dificulta la formación de cristales de calcio. En algunos casos, el tratamiento preventivo puede incluir citrato potásico, diuréticos tiazídicos o alopurinol.
Piedras en el riñón: diagnóstico y tratamiento
El abordaje de las piedras en el riñón incluye diagnóstico, control del dolor y eliminación del cálculo.
Se realiza análisis de orina para detectar sangre y estudios de imagen como ecografía o TAC sin contraste, que es el método más preciso para localizar la piedra.
Para el dolor se utilizan antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) como diclofenaco o ketorolaco. En casos intensos pueden emplearse opiáceos y antieméticos.
Si el cálculo es menor a 5–10 mm, puede favorecerse su expulsión con hidratación abundante (2 a 3 litros diarios) y, en algunos casos, tamsulosina. Se recomienda filtrar la orina para recuperar el cálculo y analizarlo.
En casos complejos se recurre a procedimientos como la litotricia extracorpórea (ondas de choque para fragmentar la piedra desde el exterior), la ureteroscopia con láser (extracción mediante un tubo con cámara y fragmentación interna) o la nefrolitotomía percutánea (extracción a través de una pequeña incisión en la espalda).