Además, el gato es muy sensible a su entorno y puede rechazar un alimento solo por sentirse incómodo con el sitio. Comer o beber en un ambiente poco amigable puede causar estrés, inapetencia o cambios en la conducta.
Recomendaciones de los expertos
Para garantizar una rutina saludable, los veterinarios aconsejan:
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Separar el comedero y el bebedero por al menos un metro y medio.
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Ubicarlos lejos del arenero, ya que los gatos no toleran alimentarse cerca de donde hacen sus necesidades.
Evitar zonas de tránsito o con ruidos molestos, como pasillos o cocinas con electrodomésticos.
Ofrecer agua fresca todos los días y considerar fuentes automáticas, que por su sonido y movimiento suelen atraer más a los gatos.
Limpiar a diario ambos recipientes para evitar bacterias, malos olores o sabores extraños.