La palabra “omurice” proviene de la combinación de las palabras omelet (omelette) y rice (arroz), y aunque pueda parecer una receta sencilla, requiere precisión, técnica y práctica.
El primer paso esencial es pasteurizar los huevos, ya que el interior queda semi-crudo. Para evitar cualquier riesgo sanitario, los cocineros profesionales recomiendan colocar los huevos en agua caliente a unos 60 grados Celsius durante unos minutos, sin pasarse, para que no se cocinen. Luego, se enfrían en agua con hielo por aproximadamente 10 minutos, asegurando que el huevo quede higiénico pero con su textura cremosa intacta.
Una vez listo este paso, el huevo se bate y se cocina en sartén con manteca, formando una delgada capa externa que se dobla con precisión sobre el arroz. Cuando se corta, el efecto visual es puro espectáculo gastronómico.
El arroz: el alma del plato
Aunque el huevo se lleva todas las miradas, el arroz es el verdadero corazón del omurice. Se puede preparar de múltiples maneras, pero lo tradicional es saltearlo con cebolla, pollo, un toque de ketchup o salsa de soja, y a veces, incorporar vegetales como zanahoria, arvejas o maíz. También se admiten variaciones con carne de res, cerdo o incluso tofu para los que eligen opciones vegetarianas.
Lo importante es darle forma de empanada o balón, ya que sobre esa base se colocará el omelette, creando el efecto final que tanto fascina en los videos virales.
¿Por qué es tendencia ahora?
El boom del omurice en redes como TikTok, Instagram y YouTube se debe, en gran parte, a lo visualmente atractivo que resulta cortarlo y ver cómo se derrama suavemente sobre el arroz. Además, representa un desafío accesible para foodies, cocineros caseros y profesionales que quieren mostrar su destreza.
El hashtag #omurice ya acumula millones de visualizaciones, y hay chefs que se volvieron influencers solo por perfeccionar este plato.
¿Dónde comerlo o cómo hacerlo?
Si bien algunos restaurantes especializados en gastronomía asiática comenzaron a ofrecerlo en sus cartas, muchos usuarios prefieren intentarlo en casa, grabarse haciéndolo y compartir los resultados (algunos más exitosos que otros) en sus perfiles.
Hay cientos de tutoriales disponibles online, pero todos coinciden en lo mismo: el truco está en la cocción precisa del huevo y la práctica. No es fácil lograr que quede uniforme por fuera y líquido por dentro, pero el proceso en sí es parte de la diversión.