La lucha de Vlad contra el Imperio Otomano fue intensa y despiadada. Sus acciones militares y políticas tenían como objetivo mantener la independencia de Valaquia frente a la expansión otomana, en un tiempo marcado por la violencia y las traiciones.
Según historiadores, Vlad III murió entre diciembre de 1476 e inicios de 1477, durante una batalla en defensa de su principado. Se cree que falleció en combate contra fuerzas otomanas o rivales en la región de Valaquia, cerca de Bucarest. Algunas fuentes indican que su cabeza fue cortada y enviada al sultán otomano Mehmed II como prueba de su muerte, aunque los detalles exactos de su fallecimiento y enterramiento siguen siendo objeto de debate.
Cómo surgió la leyenda de Drácula
Las crónicas medievales europeas difundieron relatos sobre la crueldad y el carácter severo de Vlad III. Siglos después, el escritor Bram Stoker tomó inspiración en estas historias para crear al Conde Drácula, un vampiro ficticio que combina elementos del folclore europeo con detalles de la vida de Vlad. Aunque el personaje literario tomó el nombre y ciertos rasgos de Vlad, la leyenda del vampiro es principalmente una creación de ficción.
Desde la publicación de la novela en 1897, la figura de Drácula se ha convertido en un ícono mundial del género de terror, adaptado en numerosas películas, series y obras de teatro.