Salud

Riñones: las 7 señales tempranas que pueden advertir un deterioro de la función renal

El deterioro de la función renal puede avanzar durante años sin síntomas evidentes

30 de septiembre de 2026 - 13:49
Riñones: las 7 señales tempranas que pueden advertir un deterioro de la función renal

La función de los riñones puede deteriorarse de manera silenciosa durante años y manifestarse a través de distintas señales.

El deterioro de la función renal puede avanzar de manera silenciosa durante varios años antes de manifestar síntomas evidentes. Se trata de una condición frecuente en personas mayores de 60 años y que puede pasar inadvertida debido a la elevada capacidad de reserva de los riñones.

Estos órganos pueden continuar funcionando incluso después de haber perdido más de la mitad de su capacidad operativa.

De hecho, es posible que una persona pierda hasta un 70 % de la función renal sin percibir síntomas claros, según describe el doctor Alberto Sanagustín, especialista en Medicina Familiar.

Además de actuar como un sistema de depuración que filtra los desechos de la sangre las 24 horas, los riñones cumplen funciones biológicas esenciales: regulación de la presión arterial, mantenimiento del equilibrio de agua y sales, producción de eritropoyetina, una hormona que estimula a la médula ósea para generar glóbulos rojos, y activación de la vitamina D, fundamental para la absorción de calcio y el mantenimiento de la fortaleza ósea.

Las siete señales tempranas de deterioro renal

Tal como explica el especialista, existen algunas manifestaciones a las que se debe prestar atención.

1. Orina espumosa persistente

La presencia constante de espuma en la orina que no desaparece rápidamente puede ser una señal de alteración renal.

Esto puede ocurrir cuando los filtros de los riñones, llamados glomérulos, están lesionados y permiten el paso de proteínas hacia la orina, principalmente albúmina.

Sin embargo, la espuma también puede aparecer ocasionalmente debido a la fuerza del chorro al orinar o por la presencia de productos químicos o detergentes en el inodoro.

Para determinar si existe una pérdida anormal de proteínas, se utiliza un examen de laboratorio denominado relación albúmina-creatinina en orina (UACR).

2. Orina oscura o similar al té

Una coloración oscura, similar al té cargado o a los refrescos de cola, puede estar relacionada con la eliminación de pigmentos o con la presencia de sangre microscópica debido a irritación o inflamación en los riñones.

No obstante, existen causas que no necesariamente indican una enfermedad, como la deshidratación, que produce una orina muy concentrada, el consumo de remolacha o la ingesta de suplementos con hierro o riboflavina.

Si el color persiste durante uno o dos días sin una causa evidente, se recomienda realizar un análisis de orina. La aparición de fiebre, dolor en la región lumbar o coágulos requiere una valoración médica inmediata, especialmente en personas mayores de 40 años.

3. Necesidad frecuente de orinar durante la noche

La nicturia consiste en la necesidad de levantarse dos o más veces durante la noche para orinar.

Una de las causas puede ser la pérdida de capacidad de los riñones para concentrar la orina durante las horas de descanso.

Sin embargo, también puede estar relacionada con otras condiciones, como el agrandamiento de la próstata, el consumo de medicamentos diuréticos durante la tarde, la diabetes descontrolada o la apnea del sueño.

4. Hinchazón o edemas

La acumulación de líquido puede manifestarse mediante hinchazón en los tobillos o los párpados, además de una sensación de opresión al utilizar anillos.

Cuando existe un deterioro de la función renal, los riñones pueden tener dificultades para eliminar adecuadamente el sodio y el agua del organismo.

De todos modos, los edemas también pueden tener otras causas, entre ellas la insuficiencia cardíaca, las várices o los efectos secundarios de algunos medicamentos antihipertensivos y antiinflamatorios.

Si la hinchazón aparece junto con dificultad para respirar o un aumento rápido de peso, se requiere atención médica prioritaria.

5. Fatiga, debilidad y palidez

El cansancio persistente, la falta de energía y la palidez a pesar de mantener un descanso adecuado pueden estar relacionados con una anemia de origen renal.

Esto ocurre por una disminución en la producción de eritropoyetina, la hormona que estimula la generación de glóbulos rojos.

Para diferenciarla de una anemia ferropénica convencional, relacionada con la falta de hierro, se pueden evaluar los niveles sanguíneos de hemoglobina, creatinina y ferritina.

6. Picazón generalizada

El prurito, o picazón constante en la piel, puede aparecer principalmente en la espalda, los brazos y las piernas. En estos casos, suele presentarse sin erupciones o sarpullidos visibles y puede intensificarse durante la noche o después del baño.

Esta manifestación puede estar relacionada con alteraciones en las concentraciones de calcio, fósforo y hormona paratiroidea (PTH) en la sangre, que afectan las señales nerviosas de la piel.

Habitualmente, este tipo de picazón no responde al uso de cremas hidratantes ni de antihistamínicos.

7. Cambios en la piel y las uñas

Entre las alteraciones que pueden aparecer se encuentran las llamadas uñas "mitad y mitad" o uñas de Lindsay. En esta condición, la mitad superior de la uña presenta un aspecto blanco, mientras que la inferior adquiere una tonalidad rosada o marrón.

Estos cambios se relacionan con modificaciones hemodinámicas y de pigmentación en el lecho ungueal.

También pueden producirse alteraciones en la piel, con un tono cetrino, amarillento o deslucido, acompañado de una sequedad marcada que no mejora con hidratantes tópicos.

El mecanismo estaría relacionado con la acumulación de toxinas que no son filtradas adecuadamente por los riñones. Ante estos cambios también debe evaluarse la posible presencia de hígado graso, anemia general o desequilibrios hormonales.

Qué síntomas pueden aparecer cuando la enfermedad renal avanza

En etapas más evolucionadas del deterioro renal pueden aparecer otras manifestaciones.

Una de ellas es el sabor metálico en la boca, descrito como una sensación similar a tener una moneda en la boca y relacionado con la acumulación de urea.

También pueden presentarse pérdida de apetito y náuseas, vinculadas con la toxicidad urémica.

Otra manifestación es la tendencia a formar hematomas ante traumatismos leves, asociada a una disfunción plaquetaria y a la fragilidad capilar.

Además, puede aparecer el síndrome de las piernas inquietas, caracterizado por un impulso incontrolable de mover las extremidades inferiores durante el reposo nocturno. Es frecuente en personas con insuficiencia renal avanzada, pacientes en diálisis o personas con deficiencia de hierro.

Cuáles son las pruebas para evaluar la función renal

Para confirmar o descartar una lesión renal existen tres evaluaciones fundamentales, de bajo costo y alta efectividad:

  • Creatinina sérica: permite estimar la tasa de filtrado glomerular (eGFR) y evaluar la función renal global.
  • Relación albúmina-creatinina en orina (UACR): se realiza en una muestra de orina, habitualmente matutina, para determinar si existe una pérdida anormal de proteínas.
  • Análisis general de orina o tira reactiva: permite detectar rápidamente sangre microscópica, proteínas o signos inflamatorios.

Cómo prevenir y preservar la función renal

Según Sanagustín, la detección temprana es fundamental para ralentizar o detener la progresión del daño renal. Entre las principales medidas de prevención se encuentran el mantenimiento y control riguroso de la presión arterial y la glucemia.

También es importante evitar la automedicación y reducir el uso frecuente de antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como ibuprofeno, naproxeno o diclofenaco, salvo que estén indicados por un profesional.

A estas medidas se suman la suspensión del hábito tabáquico, el mantenimiento de un peso corporal adecuado y una correcta hidratación diaria.

Compartir
Facebook
Twitter
Whatsapp
Se habló de

Noticias más leídas

Más sobre Trends