Esto puede deberse a proteinuria (presencia anormal de proteínas, principalmente albúmina, en la orina), que actúa como un “detergente natural” y genera espuma duradera. La proteinuria es un marcador temprano de posible daño renal, asociado a condiciones como:
- Enfermedad renal crónica
- Nefropatía diabética
- Hipertensión arterial no controlada
-
Glomerulonefritis u otras enfermedades glomerulares
Aunque la espuma persistente se asocia fuertemente con proteinuria, no todos los casos la confirman. Estudios (incluyendo revisiones en revistas como Clinical Journal of the American Society of Nephrology y reportes ambulatorios) indican que solo alrededor del 20–33% de las personas que reportan orina espumosa persistente tienen proteinuria anormal detectable en análisis de orina.
En el resto, puede deberse a otros factores (surfactantes naturales, variaciones dietéticas o causas no renales). De todos modos, no hay que ignorarla: un análisis simple de orina (tira reactiva o relación proteína/creatinina) es la forma definitiva de aclararlo.
Orina espumosa: síntomas de alerta que acompañan
- Hinchazón (edema) en piernas, tobillos, cara o manos, sobre todo por la mañana
- Fatiga extrema o debilidad sin explicación
- Cambios en la presión arterial
- Alteraciones en la frecuencia urinaria, orina turbia, con sangre o muy oscura
Un estudio publicado en Clinical Kidney Journal (2020) resalta que la espuma persistente puede ser un marcadorm temprano de enfermedad renal crónica, incluso antes de otros síntomas evidentes. Detectarla a tiempo mejora significativamente el pronóstico.