Sin embargo, quienes siguen de cerca el caso remarcan que ese detalle no necesariamente elimina la posibilidad. Antes de la construcción del embalse, toda esa zona era un extenso valle atravesado por el cauce natural del Río San Juan, un territorio prácticamente deshabitado donde un cuerpo podría haber permanecido oculto durante años sin ser detectado.
Bajo esa hipótesis, los restos podrían haber estado originalmente en tierra firme y haber quedado cubiertos cuando comenzó el llenado del embalse. Con el paso del tiempo, los movimientos del agua, las corrientes y las modificaciones naturales del terreno podrían haber dejado al descubierto evidencias que permanecieron ocultas durante más de dos décadas.
Por ahora, todo forma parte de una serie de especulaciones que deberán ser confirmadas o descartadas por los estudios forenses. La clave estará en las pruebas científicas y en los análisis de ADN, que permitirán establecer si existe alguna relación entre el macabro hallazgo y el caso que conmocionó a San Juan.