El especialista también remarcó que el tamaño de las embarcaciones no garantiza resistencia. “Cuanto más grande es, mayor puede ser el daño estructural”, indicó.
En ese sentido, detalló que una ola puede elevar un barco entre dos crestas, dejando el casco sin soporte y provocando su quiebre.
En el caso del USS Cyclops, su equipo elaboró un modelo a escala y concluyó que una ola gigante podría haberlo destruido con tal rapidez que no hubo margen para reaccionar.
Triángulo de las Bermudas: el estudio que descarta teorías sobrenaturales
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Boxall también descartó las hipótesis más difundidas durante años. “No hay evidencia de portales interdimensionales, agujeros negros ni naves extraterrestres. Si existiera algo así en el Atlántico, no estaríamos teniendo esta conversación”, afirmó.
Aunque el origen exacto de estas olas gigantes todavía no se comprende por completo, los investigadores creen que se generan cuando confluyen múltiples sistemas de tormentas o frentes de onda en un mismo punto, liberando una enorme cantidad de energía.
Los casos que alimentaron el mito del Triángulo de las Bermudas
USS Cyclops (1918): un buque de 165 metros con 306 personas a bordo desapareció mientras viajaba de Brasil a Baltimore. Nunca se encontraron restos.
Vuelo 19 (1945): cinco aviones de combate de la Marina de Estados Unidos se perdieron durante una misión de entrenamiento. El hidroavión enviado a buscarlos también se extravió.
Star Tiger (1948): un avión comercial desapareció en ruta hacia Bermudas con 31 personas a bordo, sin dejar rastros.
Star Ariel (1949): otra aeronave del mismo modelo corrió la misma suerte en un vuelo similar.
SS Marine Sulphur Queen (1963): un buque tanque de 160 metros que transportaba azufre líquido se perdió con 39 tripulantes. Solo se hallaron restos menores.