Pero los efectos no terminan ahí. Con el paso del tiempo, el exceso de grasa también puede acumularse en el hígado y dar origen al hígado graso.
La médica Mariana Solórzano advierte que esta enfermedad puede progresar hacia fibrosis, cirrosis e incluso cáncer de hígado, aun en personas que nunca consumieron alcohol.
Además, los triglicéridos elevados también se asocian con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, especialmente cuando forman parte del síndrome metabólico. En estos casos, contribuyen al desarrollo de aterosclerosis y aumentan la probabilidad de sufrir infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares (ACV).
¿Por qué aumentan los triglicéridos?
La alimentación es uno de los principales factores que explican el aumento de los triglicéridos, especialmente cuando predominan alimentos ricos en azúcares y carbohidratos refinados.
Los azúcares libres y refinados, presentes en gaseosas, jugos industrializados, golosinas, chocolates, miel y otros productos con alto contenido de azúcar, aportan calorías que el organismo transforma rápidamente en grasa.
Algo similar ocurre con el exceso de harinas y cereales refinados, como el pan blanco, las pastas, el arroz blanco y las galletitas, que elevan la glucosa en sangre y favorecen la producción de triglicéridos.
Sin embargo, la dieta no siempre es la única explicación. Los niveles elevados también suelen estar asociados con la resistencia a la insulina, la diabetes tipo 2 y el síndrome metabólico, un cuadro que combina exceso de grasa abdominal, hipertensión arterial y alteraciones en el metabolismo.
Otras causas que pueden elevar los triglicéridos
Además de la alimentación, existen enfermedades que pueden alterar los niveles de triglicéridos. Entre las más frecuentes se encuentran el hipotiroidismo y las enfermedades renales, por lo que tratar estas patologías resulta fundamental para mejorar el perfil lipídico y controlar los valores en sangre.
A su vez, algunos medicamentos también pueden elevar los triglicéridos como efecto secundario. Es el caso de los corticoides, los estrógenos, los betabloqueadores utilizados para tratar la hipertensión arterial y otras enfermedades cardiovasculares, el tamoxifeno, los retinoides indicados para problemas dermatológicos y la ciclofosfamida.
La especialista remarca que estos tratamientos no deben suspenderse por cuenta propia, ya que podrían generar consecuencias importantes para la salud. En estos casos, el médico evaluará siempre el balance entre los beneficios del tratamiento y este posible efecto secundario. Además, si corresponde, podrá indicar cambios en la alimentación y el estilo de vida para ayudar a controlar los triglicéridos.
Cómo bajar los triglicéridos
Ni caminar ni correr: este es el mejor ejercicio para el corazón que recomiendan los médicos. (Foto: Archivo)
La buena noticia es que los triglicéridos suelen responder rápidamente a los cambios en el estilo de vida. Según la doctora Mariana Solórzano, existen tres pilares fundamentales para reducirlos.
El primero consiste en mejorar la alimentación, no a través de prohibiciones extremas, sino mediante sustituciones inteligentes. Por ejemplo, reemplazar el arroz tradicional por alternativas elaboradas con verduras, como el "arroz de brócoli", elegir preparaciones caseras en lugar de sopas instantáneas y priorizar desayunos ricos en proteínas y fibra en vez de cereales azucarados. Este tipo de alimentación ayuda a mantener estable la glucosa y reduce los picos de hambre, especialmente en personas con resistencia a la insulina.
Otro punto importante es la pérdida de peso. Las investigaciones muestran que no es necesario alcanzar el peso ideal para obtener beneficios. Reducir entre un 5% y un 7% del peso corporal ya contribuye a disminuir los triglicéridos, mejorar la sensibilidad a la insulina y reducir otros factores de riesgo cardiovascular.
Por último, la actividad física resulta fundamental. Como los triglicéridos representan energía almacenada, el ejercicio físico ayuda al organismo a utilizarlos como combustible. No hace falta realizar entrenamientos intensos: caminar a paso ligero durante 30 minutos diarios o hacer ejercicios sencillos de movilidad en casa puede ser suficiente para comenzar a reducir la grasa acumulada y evitar que continúe depositándose en distintos órganos.
Omega-3 y cúrcuma: cómo pueden ayudar a bajar los triglicéridos
Algunos nutrientes pueden complementar el tratamiento indicado por el profesional de la salud. Entre ellos se destacan los ácidos grasos Omega-3, presentes en alimentos como el salmón, las sardinas, el aceite de oliva y la palta.
Otro compuesto que ha despertado interés es la curcumina, el principio activo de la cúrcuma. Según explica la especialista, para mejorar su absorción debe consumirse junto con pimienta negra.
No obstante, recomienda elegir suplementos de calidad y consultar siempre con un profesional de la salud antes de incorporarlos, ya que no todos los productos disponibles ofrecen la misma seguridad o eficacia.
Cuándo consultar al médico
Los triglicéridos altos no suelen provocar síntomas hasta que aparecen complicaciones. Por eso, los controles médicos periódicos y los análisis de sangre son fundamentales para detectarlos a tiempo.
Si los valores aparecen elevados, el tratamiento debe adaptarse a cada persona según su edad, antecedentes, enfermedades asociadas y medicación habitual. Un diagnóstico precoz, junto con cambios sostenidos en la alimentación y el estilo de vida, puede reducir significativamente el riesgo de desarrollar complicaciones en el futuro.