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Testimonio

"Vine a pedir socorro": desesperado relato de una joven adicta a un juego de apuestas

Una joven relató en redes sociales el calvario que atraviesa por su adicción a las apuestas online y expuso los graves problemas familiares que esa situación provocó en su entorno.

21 de abril de 2026 - 12:24
Vine a pedir socorro: desesperado relato de una joven adicta a un juego de apuestas

"Vine a pedir socorro": desesperado relato de una joven adicta a un juego de apuestas

Una mujer brasileña de 29 años lanzó un desesperado pedido de ayuda luego de reconocer que su adicción a las apuestas en plataformas virtuales provocó la “destrucción” de su matrimonio y obligó a sus padres a vender dos propiedades para pagar deudas con prestamistas.

“Buenas tardes. Mi nombre es Assíria, vivo aquí en Fortaleza y hoy vengo a pedir ayuda, a pedir socorro”, comenzó el relato de la joven, quien reveló su adicción al popular “Jogo do Tigrinho”.

“Me involucré al principio porque vi a mucha gente ganando dinero. Pensé: ‘si esto está funcionando para ellos, va a funcionar para mí también’”, indicó. “Al principio gané 10.000, 15.000 reales, ganancias altísimas, donde cada vez me hundía más sin darme cuenta”, recordó.

La progresión de la enfermedad la llevó a una “desconexión total” con la realidad y a una actitud defensiva ante quienes intentaban advertirle. “Si llegaba alguien a decirme que era mentira, yo me peleaba con esa persona. No tenía control”, admitió.

“Si tenía 5.000 reales en mi cuenta, jugaba esos 5.000. Si trabajaba, agarraba el dinero y jugaba. Cualquier suma que tuviera, fuera para lo que fuera, la jugaba”, relató.

"Perdí todo"

“Esto me destruyó. Destruyó mi vida, mi matrimonio, destruyó a mis padres. Perdí todo”, enfatizó.

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Assíria detalló que contrajo deudas masivas con “agiotas” (prestamistas usureros), lo que también arrastró a su marido: “Él hizo de todo para ayudarme, para pagar deudas, y terminó hundiéndose también porque yo no decía la verdad, mentía e iba a jugar de nuevo”.

La desesperante situación afectó el patrimonio que sus padres construyeron durante toda su vida. “Mi padre y mi madre vendieron sus casas para poder pagar las deudas y hoy vivimos de favor”, confesó con angustia.

A pesar de definirse como una mujer “muy trabajadora” que se esfuerza por sus hijas, Assíria explicó que actualmente se encuentra incapacitada para ejercer su oficio como extensionista de pestañas.

“No consigo tener el estado psicológico para trabajar. No puedo atender clientes porque no tengo material y, cuando lo tengo, no puedo porque mi celular no para de sonar”, relató, en referencia a los constantes llamados por las deudas.

Respecto de su salud, Assíria dijo estar bajo efectos de medicación y calmantes: “Mi ansiedad está muy atacada. Tengo muchos problemas psicológicos”.

“Hoy reconozco que soy viciada y que necesito ayuda, necesito un tratamiento”, concluyó en su angustiante relato.

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