Cada 24 de septiembre, los fieles celebran a la Virgen de la Merced, también conocida como Virgen de las Mercedes. Su figura está asociada con la misericordia de Dios y con la ayuda a quienes atraviesan situaciones de cautiverio o dificultad.
Cada 24 de septiembre, los fieles celebran a la Virgen de la Merced, una advocación que ocupa un lugar especial en la historia argentina por su vínculo con Manuel Belgrano y la Batalla de Tucumán de 1812.

La Virgen de la Merced es celebrada cada 24 de septiembre y tiene un vínculo histórico con Manuel Belgrano y la Batalla de Tucumán de 1812.
Cada 24 de septiembre, los fieles celebran a la Virgen de la Merced, también conocida como Virgen de las Mercedes. Su figura está asociada con la misericordia de Dios y con la ayuda a quienes atraviesan situaciones de cautiverio o dificultad.
Los orígenes de esta festividad se remontan al siglo XIII. Según la tradición mercedaria, el religioso San Pedro Nolasco (1180-1256), fundador de la Orden de la Merced, recibió una aparición de María y fue llamado a dedicar sus esfuerzos a ayudar a los cristianos que permanecían prisioneros.
Ante esa situación, destinó su patrimonio al rescate de cautivos. Cuando sus recursos se agotaron, reunió a otros religiosos para continuar con esa labor.
Según la tradición mercedaria, el 1 de agosto de 1218 tuvo lugar la aparición de la Virgen a Pedro Nolasco. Nueve días después, fundó en Barcelona la orden dedicada a la redención de cautivos.
La nueva comunidad recibió el nombre de Orden de la Merced y sus integrantes fueron conocidos como mercedarios. En su fundación participaron también San Raimundo de Peñafort y el rey Jaime I de Aragón. La institución contó, además, con un cuarto voto, por el cual sus miembros se comprometían con la liberación de los prisioneros, incluso llegando a ofrecerse para ocupar su lugar cuando fuera necesario.
Con el paso de los siglos, la congregación se extendió por distintos territorios. Junto con franciscanos y jesuitas, sus integrantes estuvieron entre los primeros misioneros que llegaron a América. En Buenos Aires se levantó un templo en su honor en 1604, lo que consolidó esta presencia religiosa en la ciudad.
Esta celebración tiene además un vínculo especial con Manuel Belgrano, quien durante la campaña del Ejército del Norte manifestó públicamente su devoción por la Virgen de las Mercedes.
En septiembre de 1812, después del Éxodo Jujeño, Belgrano decidió permanecer en Tucumán para enfrentar al ejército realista comandado por Pío Tristán, pese a contar con una fuerza menor. El 24 de septiembre se produjo la Batalla de Tucumán, uno de los principales triunfos patriotas de la guerra de la Independencia.
Antes del combate, Belgrano invocó su protección. Tras la victoria, destacó en su parte al gobierno que el triunfo había ocurrido el día de Nuestra Señora de las Mercedes y bajo su protección.
El combate estuvo marcado por distintos factores militares y naturales. La confusión que se produjo durante la batalla, la actuación de la caballería tucumana y un fuerte viento acompañado por polvo y una manga de langostas formaron parte de un escenario que terminó favoreciendo a las tropas patriotas.
Después de la victoria, Belgrano organizó una ceremonia religiosa en agradecimiento a la Virgen de la Merced y le entregó su bastón de mando, al tiempo que la proclamó Generala del Ejército.
La imagen histórica vinculada con aquel episodio se conserva actualmente en la Basílica de Nuestra Señora de la Merced de Tucumán, donde también se mantiene el recuerdo de la relación entre el prócer y esta advocación.
El propio Belgrano dejó constancia de su agradecimiento en una comunicación enviada al gobierno el 26 de septiembre de 1812. Allí escribió que la patria podía celebrar la victoria obtenida el 24 de septiembre, día de Nuestra Señora de las Mercedes, bajo cuya protección se habían puesto.
La devoción continuó durante la campaña del Ejército del Norte. Después de la Batalla de Salta, librada el 20 de febrero de 1813, Belgrano también destinó banderas y estandartes capturados al enemigo a distintos templos, entre ellos el dedicado a Nuestra Señora de las Mercedes en Tucumán.
Según ACI Prensa, esta es una de las oraciones dedicadas a Nuestra Señora de la Merced:
“María, Merced de Dios, regalo de Cristo a los hombres. La Trinidad Santa te envió a Barcelona, mensajera de libertad y misericordia, para, por medio de Pedro Nolasco, mostrarte corredentora, mediadora, Madre de todos, ternura de Dios para los pobres.
Madre de la Merced, enséñanos a valorar nuestra fe cristiana, haznos capaces de amar con caridad mercedaria, conviértenos en portadores de paz.
Que tus besos derritan la violencia que nos envuelve, hasta que recuperemos, en tu regazo materno, la ilusión de familia, transformado el mundo en un hogar.
Bendice esta ciudad tuya, que te proclama patrona y princesa y gusta, enamorada, de llamarte madre. Amén.”
Oración por la protección de la patria
También existe una oración dedicada a la Virgen Generala del Ejército Argentino, en la que se pide su protección para el país:
“A ti recurrimos, oh Virgen Generala de nuestros Ejércitos, para implorar tu maternal protección sobre esta Patria Argentina. Te recordamos que aquí se alzó el altar donde se glorificó a Jesús Eucarístico ante el mundo entero; que nuestra bandera se izó en la presencia augusta de tu divino Hijo; que los colores nacionales cruzan sobre tu pecho cual blasón de Generala del Ejército Argentino. Por todo esto te pedimos que protejas a nuestra Patria y que del uno al otro confín sepan los pueblos honrarla”.