¿La Ivermectina sirve como sustituto de las vacunas COVID-19?

Un medicamento que ha sido asociado al tratamiento y prevención del COVID-19 es la Ivermectina pero su efecto no se compara con las vacunas COVID-19.
18 de mar de 2021 - 19:47
La Ivermectina no es una terapia paliativa ni un sustituto de las vacunas COVID-19

La Ivermectina no es una terapia paliativa ni un sustituto de las vacunas COVID-19

Desde el inicio de la pandemia de COVID-19 muchos medicamentos han sido presentados como una cura milagrosa para el control del virus que se originó en un mercado de Wuhan, en China. Uno de los medicamentos cuyo uso se propagó como una cura y una medida de prevención milagrosa antes de la llegada de las vacunas COVID-19 es la Ivermectina.

Pero ¿qué es la Ivermectina?

La ivermectina es un medicamento que tiene varias aplicaciones dentro de la salud. Es un bactericida cuando se ingiere y cuando se usa de forma tópica es muy útil para la rosácea.

En algunos países se ha creado la idea de que la Ivermectina es una terapia paliativa del COVID-19, e incluso se ha hablado que consumirla sirve para prevenir y tratar la enfermedad.

Lo cierto es que además de los padecimientos para los que ya está indicada, la FDA de los Estados Unidos afirma que no existe evidencia que haya comprobado que el consumo de Ivermectina es un medicamento funcional para evitar o tratar el COVID-19, mucho menos es un sustitutivo de las vacunas COVID-19, aunque haya sido adquirido de una fuente legítima.

Si bien la Ivermectina actúa sobre el COVID-19, según pruebas realizadas en un laboratorio, es efectiva solo en la etapa inicial del desarrollo de los fármacos y su influencia en el tratamiento del COVID-19 requiere que se realicen más pruebas.

La Ivermectina está destinada al uso médico tanto en animales como en humanos de otras enfermedades pero en cuanto a lo que se refiere al COVID-19 no está indicado para su tratamiento, ni prevención, ni es un sustituto de las vacunas COVID-19.

De hecho, el uso prolongado e indiscriminado de la Ivermectina puede inducir dolores de estómago, sarpullido, náuseas, vómitos, diarreas, dolor de estómago, hinchazón en el rostro, convulsiones, confusión, baja en la presión arterial y lesión hepática.