Qué pasó en la policía. En cuanto al respeto a las garantías, hay un indicador que empeoró en comparación con el registro de 2013. Aumentó la proporción de detenidos que dicen haber sido golpeados, que pasó del 42% a 49%.
A su vez, se disminuyó la cantidad de detenidos que fueron informados de su derecho a tener un abogado que los defienda. En 2013, el 51% de los que respondieron la encuesta afirmaron haber sido avisados de ese derecho, mientras que solo el 45% respondió de esa manera en 2019.
El otro indicador que mide el CELIV mostró una leve mejora: aumentó la proporción de detenidos que fueron informados de su derecho a realizar una llamada, en 5 puntos porcentuales.
Qué pasó en las cárceles. La inseguridad dentro de los establecimientos penitenciarios aumentó, ya que el 41% de los presos declaró que le robaron pertenencias personales en la cárcel. En 2013, el 34% respondió haber sido víctima de este tipo de robos.
Los otros dos indicadores mostraron una muy leve mejora: se redujeron los casos de abuso sexual y la violencia física puertas adentro de las instituciones carcelarias.