“Tiene que haber una respuesta extraordinaria para una situación extraordinaria. Acá cambio la situación para Moreno, pero también para toda la provincia de Buenos Aires porque nadie puede soportar trabajar en situaciones de inseguridad y eso se había naturalizado”, destaca la secretaria general de Suteba Moreno, Mariana Cattaneo.
Según un estudio que hizo el gremio en 2 mil establecimientos educativos públicos de la provincia de Buenos Aires, en el 61,3% las instalaciones de gas no se encuentran en perfecto estado de conservación y funcionamiento; en el 67,1% los artefactos no están en buen estado, y en el 75% de los casos no se realizan controles sistemáticos sobre este servicio.
Qué pasa con la continuidad pedagógica. Para que estas semanas de aulas cerradas no impacten tan fuerte sobre la formación de los estudiantes, docentes y padres de la mayoría de los establecimientos se organizan para continuar con la currícula escolar a través de tutoriales o con fotocopias que pagan los mismos maestros. Además, realizan encuentros en las plazas de los barrios, clubes o sociedades de fomento donde hacen actividades en familia.
Otro de los problemas que acarrea este conflicto es que en muchos de estos establecimientos públicos funcionan comedores escolares que hoy tienen sus cocinas cerradas. En aquellas zonas en las que hay comedores barriales cerca, se organizan para que las raciones que destina la Provincia se sirvan en esos espacios. En otros establecimientos tienen listados de prioridad para que las familias que se encuentran en mayor estado vulnerabilidad reciban todos los días una bolsa de comida. Además, organizan ollas populares en las puertas de algunos establecimientos con el alimento que entregan los proveedores y con donaciones. “Hay mucha creatividad, pero acá se requiere la presencia del Estado”, cuestiona Cattaneo.
Cómo recordarán a Sandra y Rubén. Docentes, alumnos, padres y vecinos de Moreno marcharán mañana a las 10 desde la Plaza Fuentealba hasta el Consejo Escolar del municipio -donde hay montada una carpa de protesta- para recordar a las dos víctimas y para reclamar mayor celeridad en las obras.
“Marchamos en defensa de la educación y para pedir que de una vez por todas las escuelas de nuestras comunidades sean lugares seguros donde los chicos, los docentes y los auxiliares puedan llevar a cabo esta hermosa tarea que es educar”, expresó Mabel Zurita, la esposa de de Rubén Rodríguez.