Ese contenedor contaba con una tapa de gran peso que se abría hacia arriba, aunque no poseía ningún sistema de cierre con llave.
El acceso al laboratorio estaba restringido a dos técnicos radiólogos especializados en medicina nuclear. Además, dos médicos ingresaban de manera excepcional para confeccionar informes, aunque no manipulaban este tipo de materiales.
La persona que realizó el llamado a la Policía señaló que no recordaba cuál de los dos técnicos había utilizado la cápsula por última vez. No obstante, indicó que cada procedimiento de calibración queda asentado en un libro de actas que luego es supervisado por la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN).
Activaron el protocolo de emergencia
Una vez confirmada la desaparición, la ARN fue notificada del hecho y activó el protocolo nacional previsto para este tipo de incidentes. El organismo informó la situación a las instituciones que intervienen ante emergencias vinculadas con material radiactivo.
En paralelo, el denunciante manifestó que desconocía si el instituto cuenta con cámaras de seguridad que permitan reconstruir lo ocurrido. También informó que aportó fotografías de la cápsula desaparecida para colaborar con la investigación.
Por su parte, la ARN detalló que la fuente sustraída era en forma de gel, contenida en un envase plástico transparente y que se encontraba dentro de su blindaje correspondiente.
Además, aseguró que el riesgo radiológico es muy bajo. Sin embargo, advirtió que, en caso de encontrarla, no debe ser tocada ni manipulada.
Qué es el cesio-137
El cesio-137 es un isótopo radiactivo utilizado en equipos de radioterapia, aplicaciones industriales y procedimientos de medición y calibración.
Debido a la radiación que emite, su almacenamiento y manipulación requieren estrictas medidas de seguridad. Habitualmente, este tipo de material se conserva y transporta en contenedores blindados con plomo u otros elementos capaces de reducir la exposición a la radiación.
Mientras la fuente permanezca encapsulada y sin daños dentro de su contenedor de protección, el riesgo es mínimo. Sin embargo, una manipulación incorrecta o la apertura del dispositivo podrían generar exposiciones potencialmente peligrosas para las personas.