Los pasajeros a bordo del vuelo SU-1492 de Aeroflot, que aterrizó de emergencia en el aeropuerto Sheremétievo de Moscú, vieron en primera persona cómo las llamas consumían el avión. En medio del pánico generalizado, y mientras una columna de humo negro tapaba las ventanas, una azafata se convirtió en la gran heroína.












