En abril de este año, la Justicia le exigió a la farmacéutica Merck Sharp and Dohme (MSD) que le entregara al menor un medicamento que todavía no estaba habilitado en Argentina para su comercialización, pero la burocracia le jugó la peor de las pasadas: el laboratorio ignoró la orden de la Justicia y se negó a entregarlo aduciendo que no podían importarlo de Estados Unidos.
Sin embargo, tras conocerse el caso y demostrarse que la medicación ayudaría a Rafael, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología (ANMAT) aprobó su ingreso para tratarlo.
La medicación era Sotaterce, “una proteína de fusión del receptor de la activina IIA que consta de un dominio del receptor fusionado al dominio Fc de la IgG I humana”, según define el Consejo de Insuficiencia Cardíaca e Hipertensión Pulmonar de Argentina. "Su mecanismo de acción inhibe el Factor de crecimiento B (TGFβ), implicado en el equilibrio de la señalización del Receptor de Proteína morfogenética ósea tipo II (BMPR-II) el factor de diferenciación de crecimiento 11 (GDF-11 y activina B)”, agrega.
La familia del niño realizó diferentes campañas en redes sociales y algunos medios para hacer pública la noticia.
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