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La contaminación del agua: todo lo que hay que saber

La contaminación del agua: todo lo que hay que saber
La contaminación del agua

Una de las preocupaciones más recientes de las personas es la contaminación del agua, por las consecuencias que podría tener en la salud su consumo, además del riesgo de extinción que los ecologistas proyectan a futuro para uno de los recursos naturales más importantes del ser humano (por no decir el más vital y fundamental).

La contaminación del agua tiene que ver con diversos factores y causas, que se identifican de forma separada, y que no siempre tienen una solución viable. Y eso es lo más preocupante: ¿Cómo generar conciencia en las sociedades acerca de esta real necesidad de preservar el agua?

El agua, por definición básica y exacta, es una sustancia cuya molécula está compuesta por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno.​ El término agua en su empleo cotidiano generalmente se refiere a la sustancia en su estado líquido, aunque la misma puede hallarse en su forma sólida, llamada hielo, y en su forma gaseosa, denominada vapor.​

Si se deberían enumerar los principales contaminantes del agua, se podrían indicar los siguientes: Basuras de toda clase y de residuo personal, desechos químicos de las fábricas e industrias. Aguas residuales y otros residuos que demandan oxígeno (en su mayor parte materia orgánica, cuya descomposición produce la desoxigenación del agua), y minerales inorgánicos y compuestos químicos.

Mencionando cuáles son los principales contaminantes, es muy simple imaginar cuáles son las principales causas:

En primer lugar, cómo las personas arrojan sus desechos en el agua de forma natural y constante. Y también cómo la desperdician, dejando las canillas abiertas por mucho tiempo, malgastando el recurso en largos baldeos de vereda o duchas de más de diez minutos. El agua potable es un recurso en peligro de extinción y las personas aún no son conscientes de ello.

En segundo lugar, pero tal vez el más impactante y significativo, la contaminación industrial, la falta de restricciones de los diferentes Estados ante esta situación, y la velocidad con la que crece y se agranda una filosofía de vida basada en el consumo, y en el “fast fashion”, (los objetos tienen una durabilidad muy corta y se desechan con rapidez ante el lanzamiento de nuevos sustitutos).

Y, finalmente, en tercer lugar, la falta de educación respecto a índoles de ecología y sustentabilidad: las personas no saben cuáles son los minerales inorgánicos que deberían reciclarse de algún modo, o cuáles son los compuestos químicos que, una vez mezclados con el agua, la contaminan de forma definitiva e irreversible.

Al respecto de todo lo mencionado, la Organización de las Naciones Unidas, con sede en la ciudad de Nueva York, explica:

“Uno de los principales problemas es la presencia de componentes químicos o de otra naturaleza en una densidad superior a la situación natural. Es decir, la existencia de sustancias como los microbios, los metales pesados o los sedimentos. Estos contaminantes degradan la calidad del agua”.

Para garantizar la inocuidad del agua y proteger la salud, la Organización Mundial de la Salud ofrece unas recomendaciones en las Guías para la calidad del agua potable (archivo que se puede descargar y consultar con total libertad desde el sitio web oficial de la OMS)

Calidad microbiológica. Para verificarla se realizarán análisis microbiológicos (estudio de microorganismos indicadores de polución fecal, como sería la existencia de Escherichia coli o el diagnóstico de densidad de patógenos).

Calidad química. Para comprobarla se efectuarán análisis para vigilar la presencia de aditivos, los elementos procedentes principalmente de los componentes y productos químicos empleados en la obtención y distribución del agua.

Como se explicó anteriormente, la gran mayoría de las actividades del ser humano influyen negativamente.

El Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC) daba a conocer en el año 2017 los resultados de una investigación llevada a cabo por profesionales del Institut de “Ciència i Tecnologia Ambientals”, del Departamento de Sanidad y Anatomía Animales de la Universidad Autónoma de Barcelona y el International Institute of Social Studies de la Universidad Erasmo de Rotterdam en Países Bajos.

En este profundo análisis se explicaba que la actividad petrolera está afectando de modo negativo a la cabecera de los ríos del Amazonas: los contamina y altera la estructura química del agua. ¿Habrá esto tenido algo que ver con los recientes episodios de incendios incontrolables en la región?

Durante el período 1987 a 2013 se recogieron muestras de cuatro ríos. Los análisis demuestran que el agua contiene bario, cloruro, cromo o plomo en niveles que están por encima de los habituales.

Concientizar al respecto de la contaminación del agua es una necesidad real, y una emergencia comprobada. El agua limpia es sinónimo de salud, confort y desarrollo. Todas las sociedades merecen estos tres pilares, pero depende de la gente.

Los buenos hábitos y prácticas respecto al cuidado del agua se deben aprender, instaurar y adquirir desde las etapas de infancia y niñez, por lo que se recomienda a todos los adultos dar un especial énfasis en estos conceptos, comprender cuáles son las principales causas de contaminación del agua, y aprender a desarrollar hábitos y conductas que mejoren el panorama y brinden una esperanza a futuro.

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