En aquel entonces, se creó una comisión de inmigración que organizó la primera entidad establecida para fomentar la colonización e inmigración del territorio.
Las guerras por la independencia imposibilitaron todo su funcionamiento, aunque años más tarde, fue reactivada gracias al Ministro Bernardino Rivadavia, del aquel entonces Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, en 1824. Por orden de Juan Manuel de Rosas, terminó siendo disuelta, el 20 de agosto de 1830.
Desde el año 1853, el Preámbulo de la Constitución de la Nación Argentina hace reseña a que “todos los habitantes del mundo que quieran habitar el suelo argentino” y en su artículo 25 ratificaba el fomento a la inmigración:
“El gobierno federal fomentará la inmigración europea y no podrá restringir, limitar ni gravar con impuesto alguno la entrada en el territorio argentino de los extranjeros que traigan por objeto labrar la tierra, mejorar las industrias e introducir y enseñar las ciencias y las artes“.
El decreto de 1949 formula que el documento del Triunvirato “fue, en verdad, el punto de partida de una ininterrumpida serie de actos de gobierno; que a través de leyes, decretos y reglamentaciones estimuló, protegió y encauzó la inmigración” y subraya “…la conveniencia de que se rinda un permanente y público homenaje al inmigrante de todas las épocas, que sumó sus esperanzas a la de los argentinos, que regó la tierra con su sudor honrado, que ennobleció las artes, mejoró las industrias…”.
"Gobernar es poblar", es lo que resistió Juan Bautista Alberdi convencido de que debido a la gran extensión que tiene este país, se necesitaban numerosos habitantes, y que en su mayoría vendrían de Europa. Gracias a la Ley de Inmigración y Colonización del año 1876 se creó el Departamento de Tierras y Colonias, que fue el encargado de controlar las instalaciones que se destinarían a los colonos y repartir de forma ordenada todos los lotes de terrenos.
En esa posibilidad de expandirse y abrir las puertas a todos aquellos que necesitaran emigrar, predominó la inmigración de italianos y de españoles, aunque también fueron muchos los suizos, franceses, ingleses, alemanes y judíos que llegaron de Europa oriental.
No cabe dudas para la Argentina, de que la inmigración está presente en la historia nacional generación tras generación, casi desde los comienzos de la conformación como nación libre e independiente.
Es importante valorar y rescatar de aquella experiencia, la capacidad que se tenía de construir un país abierto a todos aquellos hombres de trabajo, con necesidades y sin importar su origen, raza o religión.
¿Qué se celebra en el Día del Inmigrante?
Como cada 4 de septiembre, todos los años desde 1949, se celebra en Argentina el Día del Inmigrante. Tras casi dos siglos de inquebrantable inmigración, en este país conviven las más disímiles poblaciones llegadas de diferentes lugares del mundo.
Y es eso, justamente, lo que define a la Argentina en el Día del Inmigrante, celebrando la posibilidad que se les da a los ciudadanos de donde quieran que sean, a fijar su lugar en este territorio.
La Fiesta del Inmigrante se celebra todos los años en Coronel Pringles, la ciudad que fue fundada en el año 1882, y que a través de los años fue recogiendo diversos inmigrantes de muchos pueblos: franceses, alemanes, suizos, españoles, italianos, vascos e israelitas. Sin dejar de sorprender, en forma más reciente también fue notoria la inmigración a la Argentina de chilenos, sirio/ libanés y paraguayos.
A la Argentina se la considera como un país contenedor y recipiente de diversas etnias y culturas, que conforman una comunidad abierta y de gran patrimonio social.
Año tras año, gracias a esta forma de manifestarse, en la Fiesta del Inmigrante cada colectividad da ejemplo de lo que les pertenece, según sus tradiciones y orígenes con: comidas y platos típicos, ropas autóctonas, músicas y artistas, entre muchas otras cualidades que lo hagan sentir identificados.
El calendario de actividades se puede apreciar en el sitio web oficial de cada localidad o ciudad de interés, así como en los organigramas de las ferias municipales que recogen a las colectividades locales en eventos multitudinarios.