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Camargo, presidente de la Sociedad Argentina de Emergencias: "La cuarentena nos da tiempo para prepararnos, pero aún estamos complicados"

por Romina Cansler | 23 de abril de 2020 - 06:25
Camargo, presidente de la Sociedad Argentina de Emergencias: La cuarentena nos da tiempo para prepararnos, pero aún estamos complicados

Martín Deheza: "No digo que haya que cerrar todo pero tenemos que tomar protocolos específicos para que la gente no se siga contagiando".

Las terapias intensivas son una herramienta fundamental para enfrentar el avance del COVID-19, pero más allá de los respiradores artificiales, el recurso esencial es humano. ¿Cómo se prepara la Argentina para enfrentar el pico?

"Hay 4.500 camas con respiradores y se pueden instalar un máximo de 6 mil camas con respiradores", explicó a A24.com Gonzalo Camargo (MN 105.424, MP 451.230), Presidente de la Sociedad Argentina de Emergencias y miembro del Comité de Expertos que asesora a Alberto Fernández.

Según detalló, también es importante contar con recursos humanos especializados. En este sentido, la cuarentena sirvió para ganar tiempo y prepararlos. "Se capacita a otras especialidades para que colaboren en caso que se los necesite para que el personal que realiza tareas específicas no se sobrecargue", destacó Camargo quien además es jefe de Emergencias en Sanatorio de la Trinidad Ramos Mejía.

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Gonzalo Camargo, Presidente de la Sociedad Argentina de Emergencias, durante un informe matutino del Ministerio de Salud.

Para empezar, hay que remontarse a cómo estábamos antes de que apareciera el COVID-19. La dotación de personal para terapia intensiva, en general, es baja porque es una especialidad que no ha sido desarrollada correctamente en los últimos tiempos y eso hace que sean pocos los médicos que quieran elegir esta especialidad.

El Gobierno está queriendo centralizar la atención en los lugares que están preparados con un monitoreo central, donde están los especialistas. No todas las terapias están atendidas por terapistas, hay médicos clínicos o emergentólogos con mucha experiencia. Este es un tema crítico que venimos manifestando hace tiempo. Al igual que las guardias, que no están atendidas por emergentólogos. Lo que hacemos ahora, desde las sociedades científicas, es capacitar al personal no solo para la atención, sino también para evitar contagios y complicaciones.

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La idea fue reunir a los presidentes de las asociaciones científicas para la formación de otras especialidades para trabajar en las zonas críticas. Es importante decir que solo el 5% de los pacientes van a ir a terapia, el 10% va a ir a un piso intermedio y el 80% serán monitoreados en sus casas o en lugares destinados para pacientes con cuadros leves para evitar que no sigan contagiando. Se está formando a chicos de la última etapa de la carrera de medicina o con el título en trámite (o provisoria) o extranjeros para estos lugares con cuadros leves, donde se requieren controles mínimos.

Nosotros somos los que estamos capacitados para hacer el triage, para decir a dónde va cada paciente. Hay muy pocos, en todo el país no creo que haya más de mil. Es una especialidad nueva y está mal paga. Hay pocas residencias, pero nosotros como sociedad científica buscamos formar a más profesionales. Por ejemplo, en las urgencias en vías aéreas, los emergentólogos estamos capacitados al igual que los terapistas. Ahora, todos los que ingresan en ambulancia son tratados como sospechosos de COVID-19, porque pueden esconder debajo un cuadro febril.

A veces los pacientes te mienten porque tienen miedo a ser discriminados y estigmatizados. Es terrible que estigmaticen a un paciente por una enfermedad, no es culpable de enfermarse salvo que haya trasgredido las normas de prevención. Hay que hacerle entender a la gente que estamos haciendo todo lo posible para evitar muertes por coronavirus y la cuarentena nos da tiempo para prepararnos, pero aún estamos complicados.

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En las terapias se necesita un médico cada 6 pacientes. Pero también es importante el emergentólogo porque el tema está en discernir con pocos síntomas cuán grave está una persona para tomar las medidas correctas. El terapista que se tiene que ocupar de intubar no puede perder tiempo completando la historia clínica, eso lo puede realizar otra persona capacitada.

Hay 4.500 camas con respiradores y se pueden instalar un máximo de 6 mil camas con respiradores. Hoy hay solo un 30% de ocupación porque se suspendieron las cirugías programadas y hay menos consultas de pacientes por infartos y ACV, por ejemplo.

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Esperamos y queremos que esto no quede en saco roto. Los médicos y el personal de la salud está con mucho miedo y eso que no estamos en el pico. Es un tema complicado. El tema del equipo de protección personal es complicado, un barbijo quirúrgico que en diciembre salía 4 pesos, hoy está en un mínimo de 45. Hay gente que se aprovecha de la situación y eso lo hace complicado para todos.

Estamos contentos con la evolución, el cumplimiento todavía no es el adecuado y tenemos miedo del pico, por eso tratamos de hacer y colaborar para que se mantenga calma la curva. El pico de casos se retrasa cada vez más porque la cuarentena está haciendo efecto, pero cuando se flexibilice y haya una salida de la cuarentena van a aumentar los casos, por eso va ser lo más escalonado posible. En algún momento van a aumentar los casos, pero mientras aumenten de una manera que el sistema de salud no colapse, estamos bien.

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En la Argentina hay 3 cepas, no es una sola. Por eso no tiene ningún sentido pensar en una inmunidad de rebaño porque existe la posibilidad de un recontagio.

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