Historia de amor

Emotivo: antes de morir por coronavirus, pidió despedirse de su esposa con Alzheimer

El video del encuentro, que se hizo viral en estos días, fue registrado por uno de los nietos de la pareja que se mantuvo unida durante 60 años.
Emotivo: antes de morir por coronavirus, pidió despedirse de su esposa con Alzheimer

El último deseo de Rodolfo Rogelio Rocha, antes de morir por coronavirus, fue tomar a su esposa Ana María de la mano y despedirse de ella, después de haber desandado juntos esta historia de amor durante 60 años.

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El hombre, de 87 años, se encontraba internado en el Hospital Universitario de la ciudad de Mendoza, debido a que padecía una neumonía bilateral como consecuencia del Covid-19: el daño en los pulmones era irreversible.

Ante ese panorama, los hijos, nietos y personal de salud llevaron la misión de concretar la despedida entre Rodolfo y Ana María, de 78 años, que padece Alzheimer.

El emotivo y esperado encuentro no tardó en llegar. Ella ingresó a la habitación donde se encontraba internado Rodolfo y allí, durante cuarenta minutos, pudieron charlar, mirarse a los ojos y tomarse de la mano. El video que se filmó a fines de julio, una semana antes de la muerte del hombre, se hizo viral en estos días.

"Fue una reunión en la cual ellos generaron un ambiente de paz y amor. Eran solamente ellos en su mundo disfrutando este contacto directo”, explicó Gustavo, uno de los nietos, al portal MDZ.

Rodolfo, nacido en el departamento de Rivadavia, era jubilado de la Marina, fue buzo profesional y publicó cerca de 20 libros sobre su actividad profesional e investigaciones personales en una editorial familiar.

Según cuentan sus hijos, el matrimonio, que forjó una familia de 28 integrantes entre hijos, nietos y bisnietos, fue inseparable hasta último momento: cuando Rodolfo supo que Ana María -que trabajó como docente y directora de escuelas- padecía Alzheimer, dedicó mucho tiempo a estudiar la enfermedad y las distintas formas de poder ayudarla y mejorar su calidad de vida.

Aún después de jubilarse, Rodolfo seguía investigando y colaborando con rescates, pero a partir del diagnóstico de su mujer, se dedicó con devoción a cuidarla. “No sé si hubiera soportado verla morir”, confesó su nieto.

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